Red Federal Afectadxs CONICET

Entrevista a Fernando Peirano sobre reuniones en el Congreso por Financiamiento

30 de junio de 2017 – Radio Cultura 97.9

En El Arcon Nora Bär entrevista a Fernando Peirano en relación con las reuniones que se organizaron en las comisiones de ciencia y técnica en diputados y senadores para analizar proyectos de financiamiento del sistema de ciencia y tecnología.

Audio de la entrevista:

https://radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-fernando-peirano-sobre-reuniones-en-el-congreso-por-financiamiento/

Por una ciencia que sea política de Estado

29 de junio – Agencia TSS

Por Nadia Luna

Científicos y legisladores se reunieron para debatir cuatro proyectos de ley que buscan garantizar el financiamiento para la ciencia y la tecnología con cláusulas que eviten los recortes. Las iniciativas obtuvieron dictamen favorable en la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados. En Senadores también se debatirán otras propuestas.

Agencia TSS — “Necesitamos que nuestros representantes comprendan que el retroceso en ciencia y tecnología puede ser una pérdida inexorable. No somos pocos los que hemos percibido con angustia que muchos y muchas jóvenes digan que, si tienen oportunidades afuera, se irán”, afirmó Dora Barrancos, integrante del directorio del CONICET y del Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA), durante la reunión que se realizó el martes 27 de junio en el edificio Anexo de la Cámara de Diputados.

“Para que haya una sutura histórica a la desigualdad regional que no se pudo resolver a pesar del empeño en la década pasada hacen falta más recursos. Con pobreza, no hay redistribución posible”, enfatizó Barrancos, quien fue la primera oradora de la jornada de la que participaron diversos colectivos del sector científico y tecnológico para debatir sobre las dificultades que atraviesa la ciencia en la Argentina.

Una hora y media después se sumaron los diputados de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, que discutieron cuatro proyectos de ley que comparten el objetivo de garantizar un crecimiento sostenido del presupuesto para el sistema científico-tecnológico. Los proyectos obtuvieron dictamen favorable con la firma de 20 diputados, 10 de los cuales firmaron en disidencia, mientras que otros 10 miembros de la Comisión estuvieron ausentes. Las iniciativas serán enviadas para su debate en la Comisión de Presupuesto de Diputados. En la Cámara de Senadores también se debatirán otros proyectos de similares características.

Antes de dar inicio al debate, los científicos proyectaron el video de “Despaciencia”, el hit creado y cantado por investigadoras de Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA) que se viralizó en apenas tres días y cuyo estribillo dice: Despacito, suave, suavecito / Quieren desarmarnos poquito a poquito / No tienen razones, ni tienen criterio / No van a dejarnos sin el Ministerio. El exministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, presente en el encuentro, se hizo eco de la canción: “Felicito a las compañeras de ‘Despaciencia’ por poner en el centro el reclamo. Hay que buscar formas creativas para difundir la lucha y hacer entender que la ciencia es necesaria para el desarrollo de un país soberano, más teniendo en cuenta la posibilidad de una disolución del MINCYT”.

Los proyectos fueron presentados por diputados del bloque Frente para la Victoria, entre ellos Daniela Castro (presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología), Eduardo “Wado” de Pedro, Luana Volnovich y Luis Bardeggia. Uno de los proyectos (1514-D-2016) propone un crecimiento progresivo del presupuesto para la Función Ciencia y Tecnología que llegue al 1,5% del PBI en 2030. Otro (1147-D.- 2017) plantea una estrategia similar pero un poco más próxima en el tiempo: llegar al 1% del PBI en 2025. Ambos tienen cláusulas anti-recorte en caso de recesión, que buscan evitar que el presupuesto asignado sea menor al aprobado para el año anterior. “Hemos tomado el espíritu de la Ley de Financiamiento Educativo que se sancionó en el 2006 y generó un horizonte de previsibilidad de recursos”, explicó Bardeggia.

El tercer proyecto (8829-D-2016) propone que los ingresos anuales a la carrera de investigador del CONICET representen el 10% del total de investigadores del Consejo, lo que equivale a la incorporación anual de unos mil investigadores. Esta es una meta establecida en el Plan Argentina Innovadora 2020 que no se ha cumplido en los últimos dos años. Mientras que en 2015 ingresaron a carrera 943 investigadores, en 2016 ese número descendió a 385 y, en 2017, a 450. De ahí la importancia de que esta meta se convierta en ley, señaló la diputada Luana Volnovich. “Queremos poner un freno al ajuste y también evitar que un ministro pueda decir las barbaridades que hemos escuchado decir a nuestro ministro de Ciencia y Tecnología sobre que ahora ‘los cerebros rebalsan’”, sostuvo.

El cuarto proyecto (3330-D-2017), redactado por la diputada Daniela Castro, busca garantizar un piso del 2% para el área de ciencia y técnica. La mitad iría para el MINCYT y el 70% de ese monto estaría destinado exclusivamente al CONICET. También posee una cláusula anti-recorte. “El objetivo es garantizar la planificación y el cumplimiento de programas y proyectos plurianuales, ya que las políticas de ciencia y tecnología siempre son a largo plazo. También está destinado a garantizar la remuneración de investigadores y el acceso a una infraestructura y equipamiento adecuados”, precisó Castro.

Nota completa:

Por una ciencia que sea política de Estado

La RFA se movilizó al Polo Científico para reclamar por la reapertura de la mesa de seguimiento

Centro Cultural de la Ciencia – 28 de junio de 2017

La RFA, junto a ATE, JCP y la corriente 12 de Mayo se movilizaron el miércoles 28 de junio al Polo Científico para reclamar la inmediata reapertura de la mesa de seguimiento para el cumplimiento del acta acuerdo firmada el 23 de diciembre de 2016, rechazar el acuerdo paritario y denunciar el desmantelamiento del Conicet.

Durante la jornada, uno de los miembros de JCP-La Plata fue entrevistado por Arriba hormigas de FMFutura. “No solo no nos están dando respuesta a nosotros, sino que están avanzando en el desmantelamiento del CONICET y liberando a los compañeros despedidos hacia las universidades, lo cual es una atrocidad contra el sistema científico“, afirmó Carriquiriborde, quién también denunció que “nos dieron un escaso aumento, como a todos los estatales, que la inflación se lo está comiendo, por eso también salimos a reclamar que con el 20% no nos alcanza“.

Audio completo:

Cerebros en marcha

 

“Nos fuerzan a pensar nuevas medidas de lucha”

Página12 – 28 de junio de 2017
Ni el Conicet ni el Ministerio de Ciencia garantizan la estabilidad de los becarios
Los trabajadores nucleados en Jóvenes Científicos Precarizados (JCP), ATE Conicet y la Red Federal de Afectados se movilizaron esta mañana al Polo Científico Tecnológico para reclamar la incorporación de los 500 becarios excluidos de la carrera de investigadores, un aumento salarial inmediato y el pago de los aguinaldos.

Nota completa: https://www.pagina12.com.ar/46877-nos-fuerzan-a-pensar-nuevas-medidas-de-lucha

Científicos de Bariloche piden por la ley de financiamiento

27 de junio de 2017 – diario Río Negro

Este martes científicos y universitarios de todo el país pedirán en el Congreso por un sistema de financiamiento.

Los científicos y universitarios autoconvocados de Bariloche respaldan el reclamo de sus pares de todo el país para lograr una ley de financiamiento integral del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

Este martes referentes de distintos puntos del país acudirán a la Cámara de Diputados “ante la crítica situación que vive hoy el sistema científico-tecnológico nacional, consecuencia del ajuste presupuestario que viene sufriendo desde la asunción de la gestión del presidente Macri”.

En Bariloche la comunidad científica se manifestó en varias oportunidades para reclamar por presupuesto para las áreas, ante la reducción de fondos, y el no cese de becas.

En Diputados, los referentes de distintos puntos del país se reunirán con la Comisión de Ciencia y Tecnología donde “se debatirán una serie de proyectos vinculados al financiamiento del área” que destine un porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) y cuyo incremento sea gradual hasta el 2030.

Nota completa:

http://www.rionegro.com.ar/bariloche/cientificos-de-bariloche-piden-por-la-ley-de-financiamiento-IK3059039

Vuelven las protestas y el debate sobre el rol de la ciencia

27 de junio de 2017 – Canal abierto

Nuestra compañera Julieta Haidar (miembro de la RFA y delegada de Ate-Conicet) junto al delegado Flavio Sives explican en sólo 3′ no sólo la situación de lxs 500 investigadores que no ingresaron en 2017 al CONICET, sino también los problemas y reclamos de la comunidad científico-tecnológica argentina.

– Por el cumplimiento del Acta Acuerdo

– Por condiciones dignas de trabajo

– Por una auténtica planificación que profundice la federalización de la ciencia argentina

Vuelven las protestas y el debate sobre el rol de la ciencia

La RFA en el debate sobre la Ley de Financiación de la Comisión en CyT de la Cámara de Diputados

Comisión en CyT de la Cámara de Diputados – 27 de junio de 2017

Los compañeros de la RFA participaron del debate de la Comisión en CyT de Diputados. Allí tomaron la palabra para expresar su preocupación ante el futuro de los casi 500 investigadores que no ingresaron al CONICET por el recorte presupuestario, pero también manifestaron el compromiso en la defensa del sistema científico-tecnológico argentino y en una auténtica planificación que profundice el desarrollo federal.

Construir y destruir, un hábito argentino

28 de junio de 2017 – SOCOMPA

Ciencia y ternología en Diputados

Los movimientos pendulares entre el desarrollo y la destrucción que parecen ser una condena en la historia argentina no dejan afuera a la ciencia y la tecnología. Desde el Pulqui a la Noche de los Bastones Largos, desde el Arsat al peligro de una nueva fuga de cerebros provocada por la restauración neoliberal que ya lleva un año y medio. (fotos: Horacio Paone).

Científicos y técnicos fueron a la Cámara de Diputados de la Nación para reclamar la aprobación de una propuesta de financiamiento del sector. Era el día del debate sobre el tema en la Comisión de Ciencia y Tecnología y se presentaron tres proyectos, todos provenientes de diputados del Frente para la Victoria: Wado de Pedro, Daniela Castro (presidenta de la Comisión) y Luis Bardeggia. Finalmente acordaron respaldar la propuesta presentada por de Pedro. Se aprobó con 20 votos de los presentes, varios de ellos de la UCR-Cambiemos, quienes presentaron algunas modificaciones.

Los Científicos y Universitarios Autoconvocados llegaron precedidos por el video de un simpático grupo coral armado por el experimentado y talentoso Javier Zetner –director del coro CUMPA de la ahora intervenida Universidad de las Madres de Plaza de Mayo- e integrado por mujeres que además de su vida académica, cantan bien: Graciela Morgade (decana de Filosofía y Letras de la UBA y miembro de CyTA), Sabina Frederic (investigadora de CONICET y de la UNQ), Roxana Toriano (investigadora de IFIBIO/ CONICET UBA), Nuria Giniger (investigadora de CONICET – CEIL/UBA), Carolina Justo Von Lurzer (investigadora de CONICET- IIGG/UBA) y Gabriela Seghezzo (investigadora de CONICET – IIGG/UBA/UNDAV). Una joyita que ofrece variantes para los científicos –además de lavar platos- si el ajuste en marcha sigue adelante. Por las dudas, al comenzar cada estrofa aparece la palabra “Lino”, que obviamente se refiere a Barañao, ministro del área. El éxito está asegurado, porque la versión libre de “Despacito”, llamada “Despaciencia” se viralizó rápidamente en las redes sociales.

Pero además de hacer el video, organizaron una mesa para exponer la situación, en la que participaron entre otros, Daniel Filmus, ex ministro de Educación y tozudo como pocos en la candidatura para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; la prestigiosa investigadora Dora Barrancos, el ahora candidato y ex director del CONICET Roberto Salvarezza, el científico Alberto Kornblit; Carolina Mera, directora del instituto Gino Germani; la investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Sandra Carli, y Guido Giorgi, de la Red Federal de Afectados por el ajuste al Conicet.

Ana Franchi es una de las participantes de la convocatoria. Es investigadora del CONICET, especialista en Bio Reproducción focalizada en parto prematuro y dirige un centro de estudios en la Facultad de Medicina de la UBA. Explicó que el proyecto aprobado en comisión es aumentar año a año el presupuesto en ciencia y tecnología hasta llegar al 1,5 % del PBI alrededor del 2030. Se entiende por qué hace falta plata, pero hoy el presupuesto está en una baja difícil de medir porque el ajuste está en plena ejecución y en varios frentes. Lo notable es que el proyecto presentado por de Pedro tiene sus variantes que lo convierten en una política de Estado propia de los países más desarrollados, porque establece, entre otras cosas, que si el PBI baja, el presupuesto no cae, a pesar del enganche.

Mientras tanto, en los pasillos se charlaba –literalmente- sobre los rumores de cierre del Ministerio de Ciencia, Técnica e innovación Productiva y su conversión en una secretaría dentro de Educación o hasta en su posible fusión con Medio Ambiente, cuyo titular parece destinado a definir políticas en aquellas cosas que no conoce. También los científicos y políticos que se acercaron calculaban cuántas posibilidades de pasar tendrá el proyecto, aunque sea a los tumbos, por las dos comisiones que le faltan, sobre todo la de Presupuesto, que preside Luciano Laspina, del PRO. No seamos pesimistas, peor se estaba en la guerra, decían las abuelas.

Dos mundos

En la Argentina hubo y hay investigadores, se hace ciencia y se hace tecnología, aunque a veces los protagonistas pasen desapercibidos porque no tienen muchos seguidores en Twitter ni almuerzan con Mirtha. Tienen mejor prensa algunos mitos que nos tranquilizan la conciencia: el dulce de leche, la birome y otros inventos de miles de ingeniosos que a lo largo de la historia aportaron su capacidad para resolver pequeños problemas o generar grandes satisfacciones. El ingenio criollo tiene su propia historia, y allá por los años 20 la ciencia, la ficción y la tecnología se mezclaban como la única forma de acercarse al futuro que tenían los sectores populares, sobre todo la inmigración, excluidos de las universidades. Las radios se hacían en casa, había muchos “bricoleur”, como diría Beatriz Sarlo, y las columnas de los diarios hablaban de lo que no se hablaba en los ámbitos de la “ciencia culta”.

Pero estos avatares de la inventiva, muchas veces debidos a los inmigrantes que en distintas épocas huyeron de Europa, tienen cierta sincronía con una concepción cuya genealogía se encuentra allá por fines del siglo XIX. La llamada “generación del 80” diseñó un país con un modelo agro exportador y ahí sólo cabía un tipo de industria, un tipo de ciencia y un tipo de tecnología: las que sirvieran para hacer, transportar y exportar alimentos, fundamentalmente granos, al tiempo que se compran productos industrializados, con alto valor agregado. El intercambio desigual, dirían luego en la década del 60.

Más allá de que el dulce de leche nos encante con cucharita o en una tostada bien untada con manteca, hay otra Argentina que habitó y habita laboratorios del área de la salud, la química, la física, las ciencias sociales. No son famosos, no suelen aparecer en las tapas de los diarios, ni su trabajo se repite 30 veces en cada noticiero con zócalo y todo, pero son protagonistas silenciosos que con mucho esfuerzo hacen de la Argentina un país identificado en el mundo por grandes y pequeñas investigaciones en áreas como biotecnología y microbiología, producciones en sociología, historia, comunicación, economía, psicología y matemáticas entre otras cosas. Es el trabajo de quienes se quedaron sacrificadamente en el país y de aquellos miles que, habiendo tenido que emigrar para vivir, volvieron hace unos años merced al plan Raíces. 

En la tecnología hay nombres históricos como Pulqui, Clementina, Atucha, INVAP, ARSAT, que sucesivamente desde principios del siglo XX fueron creados, compitieron en el mundo y, así como se los hizo, siempre llegó alguien que los deshizo. A veces, gobiernos populares urgidos por la sustitución de importaciones, una prioridad para esta zona del mundo en la que todavía no sabemos si estamos en desarrollo, somos emergentes, fronterizos o chalchaleros.

Al margen de los millonarios terratenientes con las vacas en el barco, figura ya muy trillada, el país siempre tuvo a quienes soñaban con el mito de que el modelo pudo haber sido Canadá o Australia de no ser porque había quienes pensaban en comer hoy y no en esperar un par de siglos, pero hubo otros que tuvieron la capacidad de ver más allá. El Pulqui fue un avión con tecnología equivalente a los MIG rusos y los primeros serie F de los Estados Unidos todos parientes directos de los Messerschmitt alemanes. El final de la historia es que la serie MIG y la serie F fueron los desarrollos fundamentales  para el poder aéreo de la Unión Soviética (o Rusia) y los Estados Unidos. El Pulqui quedó ahí.

En un artículo publicado en 2007, Alejandro Artopoulos recuerda que el Pulqui fue un avión caza diseñado en la Argentina que se fabricó entre 1949 y 1953. Según su visión, las urgencias de industrialización del peronismo cambiaron el eje de la fabricación de aviones a la producción de autos en Córdoba. El Pulqui nunca llegó a ser una serie. Los golpistas que tomaron el poder en 1955 se ocuparían de que tampoco la industrialización siguiera adelante.

Pero en sus flujos y reflujos la Argentina siguió fabricando aviones a lo largo de la historia, produjo computadoras –desde aquella célebre Clementina-, tuvo sus premios Nobel de ciencia como Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y César Milstein y, dicho sea de paso, Saavedra Lamas y Pérez Esquivel ganaron el lauro de la paz. Deberían haber sido seis, pero en Suecia siempre ningunearon a Jorge Luis Borges. No saben lo que se pierden.

Con avances y retrocesos, el país produjo algunos aviones propios pero no tuvo un desarrollo significativo en áreas que en cambio sí aprovechó Brasil, como la de los aviones de transporte aerocomercial. De hecho, si bien era notoria la distancia entre ambos países en materia de tecnología aeronáutica, entre los vaivenes políticos y los cierres de proyectos durante las oleadas conservadoras y neoliberales el resultado es que hoy la Argentina le compra o alquila aviones a Brasil. Una gestión durante el último gobierno permitió la cooperación de ambos países en algunos proyectos, pero es Brasil quien manda. Otro tanto ocurrió con la energía atómica. La Argentina fue pionera en la región y tiene el material humano más importante de América latina, pero hoy a duras penas trata de reconstruirse. O trataba.

Podrían contarse muchas historias similares, como la incipiente industria de la computación de los años 60, con Manuel Sadosky a la cabeza en Ciencias Exactas de la UBA y una camada de ingenieros de la UTN, que luego sería desarticulada por la dictadura de Juan Carlos Onganía. En rigor, fueron los técnicos y científicos quienes tuvieron que huir del país apaleados, marginados o perseguidos tras “La Noche de los Bastones Largos”.

Las largas noches –ya que estamos con lugares comunes- se fueron alternando con propuestas serias de reconstrucción de la Ciencia y la Tecnología argentinas. Como en el mito de Sísifo, durante el último Gobierno popular otra vez hubo que comenzar a empujarlas hacia arriba. Desde el impulso al proyecto del INVAP, que mostró cómo el país podía competir en el mundo y con ventaja para exportar centrales nucleares, hasta la serie ARSAT cuyo desarrollo puso al país entre los ocho del mundo que podían diseñar, fabricar y poner en órbita satélites de comunicaciones, aún sin contar todavía con bases propias adecuadas. No es cualquier cosa, porque se trata de vender servicios no sólo a los países de América latina sino a parte de los Estados Unidos. Son, o hubieran sido, ingresos genuinos provenientes de la exportación de alta tecnología producida en casa.

También en materia de software y servicios pequeñas y medianas empresas argentinas con una larga y silenciosa historia crecieron en exportación. Además de generar ingresos de divisas para el país, todavía son un referente en muchos lugares del mundo. Faltaron desde el Gobierno anterior, tal vez, una mayor conciencia y políticas más activas, aunque la Ley del Software fue un avance importante. Como en otros sectores, el segmento Pyme aquí fue acosado, muchas veces vaciado de técnicos por parte de las grandes empresas extranjeras. También la ensañanza media, de donde se captan alumnos avanzados que no llegan a terminar, para acceder a un trabajo. Una interna que las compañías pequeñas cuentan en voz baja, porque temen represalias. El Estado no hizo mucho para defenderlos, aunque hubo proyectos en el Ministerio de Educación para promover en las escuelas secundarias el estudio de carreras de computación. Algo quedó claro como contraste entre dos etapas: la vida de un país en materia de tecnología no pasa por Despegar.com ni por Mercadolibre, lindas empresas de servicios con escaso poder para generar ingresos.

No hablaremos demasiado de la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva para no ser acusados de sacrílegos kirchneristas, pero no caben dudas de que por el valor simbólico y la producción de proyectos a mediano y largo plazo que generó, además de su sinergia con otras instancias como el mismísmo CONICET y entidades del exterior, fue un hito también en el área. Contó con financiamiento, que fue mucho, aunque siempre sea poco.

Después llegó el cambio. Queda medio feo decir “el gobierno neoliberal”, pero la realidad indica que a partir de fines de 2015, es decir con las nuevas autoridades nacionales, comenzó un proceso de desarticulación de la Ciencia y la Tecnología en el país. Cientos, miles de despidos en los principales centros de desarrollo y en los proyectos industriales, vaciamiento de la política atómica, apertura a la competencia de empresas extranjeras –de los otros siete países- a modo de presión para justificar la desfinanciación de los ARSAT y el ajuste en el CONICET como la reducción presupuestaria drástica contra las universidades públicas que, dicho sea de paso, son casi las únicas que investigan en ciencia y tecnología dentro del amplio espectro de la enseñanza superior.

Nota completa:

http://www.so-compa.com/ciencia/construir-y-destruir-un-habito-argentino/

Un freno al recorte en ciencia

Proyecto en Diputados para aumentar los fondos del sistema científico
Con la participación de científicos que explicaron el impacto del ajuste en el sector, la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados aprobó un proyecto del FpV para subir el presupuesto hasta llegar al 1,5 por ciento del PBI en 2030.

Muy poquito / ya te lo dijimos hace muy poquito / vos no me creíste y le diste tu voto / y con este ajuste hace un año me broto / muy poquito / para la ciencia le dan muy poquito / es la soberanía la que se pone en juego / y si no lo vemos es que estamos ciegos.

“Despaciencia”, la versión de “Despacito” con que un grupo de mujeres de Científicos y Universitarios Autoconvocados participó de una campaña contra el ajuste del gobierno de Mauricio Macri en ciencia y tecnología, sonó en una de las salas de la Cámara de Diputados. El video que se convirtió en viral en las redes sociales hizo de intervalo entre el encuentro del que participaron más de un centenar de científicos de distintos colectivos y regiones del país, antes del debate de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara baja, que dio dictamen a un proyecto del diputado Eduardo “Wado” De Pedro (FpV-PJ) para incrementar progresivamente el presupuesto del sector hasta llegar al 1,5 por ciento del PBI en 2030.

En el debate se incluyeron tres proyectos de diferentes diputados del FpV: De Pedro, Luis Bardeggia y el de la presidenta de la comisión, Daniela Castro. Finalmente, se acordó respaldar la propuesta de De Pedro, cuyo dictamen de mayoría reunió 20 firmas mayoritariamente de la bancada kirchnerista con el respaldo de la socialista Gabriela Troiano y el radical Ricardo Echegaray, vicepresidente de la comisión, aportó al quórum y firmó con disidencias parciales. Luego se sumaron otros diputados díscolos de la UCR.

El dictamen propone un incremento del presupuesto nacional para el año próximo que representa un 79 por ciento más de lo que el gobierno de Cambiemos destinó en 2017 a la ciencia. Además, establece un mecanismo de reaseguro para que no haya reducción de la partida del sector en años de retracción económica del PBI. “Con esta iniciativa buscamos ponerle un límite al ajuste en ciencia del Gobierno y que los científicos vuelvan a sentir que tienen futuro. El fortalecimiento del sistema científico y tecnológico es imprescindible para generar un proceso de desarrollo económico sostenible”, sostuvo De Pedro.

El proyecto aún debe pasar por la estratégica comisión de Presupuesto, presidida por el macrista Luciano Laspina. También pasó a revisión otro proyecto de De Pedro que propone la ampliación de un 20 por ciento anual la plantilla de becarios del Conicet, en línea con el Plan Argentina Innovadora 2020, discontinuado por el macrismo.

Poco después de las cuatro de la tarde, el salón más amplio del anexo de la Cámara baja se fue poblando de científicos con carteles que mostraban su descontento. “No al desmantelamiento del Conicet”, “no al ajuste en ciencia y técnica”, “no a la reubicación forzada de científicos”, rezaban las pancartas, donde también mencionaban la “promesa de campaña incumplida” del presidente Macri de llevar el presupuesto científico al 1,5 por ciento del PBI. Otros carteles expresaban preocupación ante las versiones sobre el desmantelamiento del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

“Esta reunión ante el momento aciago que vive el colectivo científico muestra que aprendimos la lección de los 90”, abrió Dora Barrancos, la socióloga e historiadora que integra el directorio del Conicet. Con una mirada a la platea hizo la diferencia entre los veteranos y los jóvenes científicos que “estaban en pañales” en aquellos años de neoliberalismo. Guido Giorgi, de la Red Federal de Afectados por el ajuste al Conicet, sostuvo que los 498 científicos que dejaron afuera del organismo “son un caso testigo del ajuste y desmantelamiento de la ciencia y la tecnología”, al tiempo que se quejó de “la falta de interlocutores del Estado” en la comisión mixta de seguimiento para la relocalización de lo mismos.

“El ajuste golpea brutalmente a la comunidad científica, en particular en las ciencias sociales con la desarticulación de equipos y maltratos”, sumó Carolina Mera, directora del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA). “El panorama es desesperanzador”, agregó María Julia Blanco, parte de los científicos repatriados durante la última década. “Sin ciencia y tecnología no hay posibilidades de desarrollarse como país. Lo demás es artimaña y fantasía”, dijo Andrés Kreiner con 40 años en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

También se sumó al encuentro el precandidato a diputado por Unidad Porteña y ex ministro de Educación, Daniel Filmus, como parte del Grupo Ciencia y Técnica Argentina. “No es una lucha corporativa. Estamos peleando por nuestra situación como científicos. La ciencia y la tecnología sirven para el desarrollo autónomo de un país soberano que permita que esos beneficios se distribuyan democráticamente para todos”, dijo Filmus luego de felicitar a la científicas que cantaron “Despaciencia” para difundir la lucha del sector.

“La vida de los científicos se ha desorganziado. Están aquí cuando podrían estar en sus laboratorios trabajando e investigando. Lo que pretendemos es detener la destrucción que están causando estas políticas que están cortando los puentes para el futuro. La ciencia es el puente para el futuro. Y esta gente que queda afuera, que es excluida y la no continuidad de los proyectos es la destrucción de este puente”, sumó Roberto Salvarezza, que renunció a la presidencia del Conicet tras el triunfo de Macri y ahora es precandidato a diputado por Unidad Ciudadana.

Después de que los científicos corearan “Despaciencia” en la sala, la diputada Castro abrió la reunión de la comisión con un video del matemático y periodista Adrián Paenza, quien pidió impulsar la ley para financiar la ciencia y la tecnología: “Necesitamos la ley para tener previsibilidad y no depender de la coyuntura”. Los aplausos corroboraron que los científicos no abandonarán la pelea.

Nota completa:

https://www.pagina12.com.ar/46781-un-freno-al-recorte-en-ciencia