El PRO gana terreno en el Ministerio de Ciencia

30 de junio de 2017 – Notas. Periodismo Popular

por Eduardo Porto

Desde este lunes, Miguel Angel Blesa, doctor en Química e investigador  superior del CONICET, dejará la Secretaría de Planeamiento y Políticas del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MinCyT), tras administrar durante un año y medio una de las unidades más importantes de la cartera. Su llegada al puesto, en 2015, se dio con la tercera gestión del ministro Lino Barañao.

Si bien aún resta la confirmación en el Boletín Oficial (BORA), desde el Ministerio confirmaron a Notas el nombre de Jorge Aguado como sucesor al cargo. El trascendido confirma la pretensión del gobierno de comenzar a gestionar con sus hombres un sector para el que carece de cuadros técnicos y políticos propios.

De hecho la ajenidad del PRO con el sector científico tecnológico es tal que, al asumir Mauricio Macri en 2015, sostuvo en funciones a varios nombres de primera y segunda línea de la gestión anterior, incluyendo al propio Barañao, y debió ceder espacio hasta a sus socios políticos de la UCR. Esto no le impidió, claro, avanzar con sus políticas para el sector.

A pesar que esa decisión venía a tono con el momento electoral del ballotage de dar señales de continuidad a ciertas políticas del gobierno anterior con legitimidad social, al momento de comenzar a administrar, la realidad es que el Poder Ejecutivo se vio sacudido por el salto de escala (de Ciudad a Nación y Provincia de Buenos Aires) y la falta de cuadros puros de gestión.

En este sentido Jorge Aguado, representante del pensamiento y la voz de Marcos Peña en la mesa chica del Ministerio, tiene una presencia disruptiva entre funcionarios cuya trayectoria está fuertemente marcada por la investigación científica, la gestión pública de la ciencia o que provienen del mundo académico, como Agustín Campero.

Ingeniero del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, identificado con el Marketing y la gerencia empresarial, ex presidente de IDEA Joven y socio creador del Think Tank de dirigentes PRO Generación Democrática, Aguado cobró conocimiento en diciembre del año pasado durante la toma del Ministerio de Ciencia, tras el recorte del 32,5% en el presupuesto para el sector, que limitaba en un 60% la admisión de ese año a la Carrera de Investigador (CIC) del CONICET.

El funcionario del PRO estuvo presente en la mesa de negociación con los 498 becarios postdoctorales afectados por la poda presupuestaria, en representación del Ministerio, y fue quien sostuvo allí la postura firme de la Jefatura de Gabinete de no claudicar ante el pedido de admisión bajo ninguna circunstancia.

Nota completa:

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/07/30/pro-gana-terreno-ministerio-ciencia/

El Conicet se ubicó como la segunda mejor institución científica de Latinoamérica

28 de julio de 2017 – Tiempoar

En un momento en el cual el gobierno busca apagar el desarrollo científico y ubicar a los investigadores en jefaturas de trabajos prácticos, el Conicet escaló 62 posiciones en el ranking SCImago 2017

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) escaló al puesto 158 en el Ranking SCImago 2017, que mide la evaluación de las instituciones científicas y universidades centradas en la investigación de todo el mundo.

De esa manera, subió 62 posiciones del anterior ranking, confeccionado en 2016, que lo ubicaba en el puesto 220, y posicionó al Conicet como la segunda mejor institución científica de Latinoamérica y la mejor entre las instituciones gubernamentales. El período analizado abarca desde 2011 hasta 2015, de manera que no refleja si los recortes de la actual administración han afectado o no el arco histórico ascendente de rendimiento que muestra este ránking.

En total, el ranking comprendió más de cinco mil instituciones de todo el mundo. En el mismo, se refleja también que el Conicet sigue siendo la mejor institución del país (en segundo lugar se ubica la Universidad de Buenos Aires, que escaló el puesto 425 del ranking total de instituciones).

En el puesto número uno del ranking Scimago se ubicó la Academia de Ciencias de China.

El dato de la mejora en el ranking contrasta con el intento del gobierno nacional de reubicar a más de 400 investigadores de la institución como jefes de trabajos prácticos en universidades, que dejen sus especialidades e incluso ser relocalizados en el interior del país.

Nota completa:

https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/69359-el-conicet-se-ubico-como-la-segunda-mejor-institucion-cientifica-de-latinoamerica?utm_content=buffera0ad8&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer#.WXs5CdyXzP4.buffer

Despedidos del Conicet

24 de julio de 2017 – Tiempo Argentino

Pasaron siete meses de la toma del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) que finalizó con la firma de un Acta Acuerdo donde se establecía la incorporación en instituciones científicas de los 498 científicos que habían aprobado las evaluaciones para la Carrera de Investigador del CONICET, pero cuyo ingreso el gobierno les prohibió por razones presupuestarias.

La única oferta llegada desdel Ministerio, hasta el momento, es incorporar en distintas universidades nacionales a 410 de esos postulantes. Les proponen que entren con cargo de Jefe de Trabajo Práctico con dedicación exclusiva, y en universidades que no necesariamente se ubiquen en sus zonas de residencia, ya que habrá un piso de tres por universidad y después los distribuirían según la cantidad de afectados. Por ejemplo, la Universidad de Buenos Aires, que tiene 107 investigadores afectados con lugar de trabajo en institutos de distintas facultades de su órbita, sólo recibiría entre 60 y 70 cargos para incorporar investigadores, y el resto sería reubicado. Para eso, Cambiemos agrega un supuesto “incentivo de relocalización en el interior del país”.

El dato surge de un informe elaborado por la Comisión de Ciencia, Técnica y Arte del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), tras el encuentro del pasado 11 de julio convocado por la Secretaría de Articulación Científica y Tecnológica del MINCYT y la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación y Deportes. No fue la primera reunión. Ya el 6 de mayo la cartera conducida por Lino Barañao le había comunicado a representantes del CIN la creación de un programa que aportaría recursos económicos para crear 410 nuevos cargos docentes en universidades nacionales. ¿Qué sucederá con los restantes 88? Dijeron que se colocarían en organismos tecnológicos como el INTA, el INTI y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Y otros varios ya emigraron a seguir sus líneas de investigación en otros países.

Los científicos rechazaron de plano la idea del gobierno de ubicarlos en universidades de cualquier parte del país con cargo docente, y no de investigación. “Mientras el Gobierno mantiene cerrado el espacio formal de negociación por esos puestos de trabajo, avanza en su intención de reubicar a la mayoría de los compañeros reincorporados, sin tener en cuenta su localidad de origen ni el proyecto de investigación que presentaron”, expresaron desde la agrupación Jóvenes Científicos Precarizados (JCP).

En diálogo con Tiempo, la investigadora Guadalupe Maradei, una de las que tiene la recomendación y evaluación aprobada para ingresar al CONICET, integrante de la Red Federal de Afectados, denunció que la propuesta oficial no respeta el punto 3 del Acta Acuerdo que firmaron en diciembre para levantar la toma: “Ese punto establece que se nos va a reincorporar en CONICET, en organismos estatales de investigación o en universidades nacionales, para desarrollar tareas de investigación, según el proyecto y el lugar de trabajo que presentamos y CONICET aprobó, con un salario y un tipo de contratación (planta permanente) equivalente al cargo de investigador científico que ganamos. En cambio, el convenio anunciado ofrece cargos interinos (precarios) a concursar en el momento en que la Universidad lo disponga, un salario 6000 pesos por debajo, tareas de docencia y no de investigación, nulas posibilidades de promoción y relocalización forzada de científicos”.

También denuncian otro punto: si les están ofreciendo un cargo remunerado que incluye el pago de una mudanza con crédito hipotecario, la plata está. Con menos de esos montos ya podrían estar trabajando dentro del CONICET: “En esa reestructuración hay un ajuste encubierto y una orientación hacia intereses que tienen que ver con lo privado y con un desmantelamiento del organismo”, remarcaron desde la Red Federal de Afectados. “El ingreso a la Carrera de Investigador de CONICET de los trabajadores recomendados en la convocatoria 2016 es la única salida viable”, acotan en JCP. El Acta Acuerdo también establecía reuniones mensuales de seguimiento. Sin embargo, la última fue el 11 de mayo, y el Ministerio dejó de comunicarse con los científicos.

Ajustes y proyectos

Todas las miradas recaen sobre el ajuste en Ciencia. No sólo el pasado y el presente, sino el probable en el futuro cercano. La intención para el 2018 es la de fusionar el ministerio de Ciencia dentro del de Educación y Deportes. Respecto al CONICET, su titular Alejandro Ceccatto, difundió días atrás un documento interno a los directores de los Centros Científicos Tecnológicos, que no fue aprobado por el Directorio del principal organismo de ciencia del país. En el texto se habla de “refundar” el CONICET. Sostiene que actualmente lo presupuestario “no está alineado a lo estratégico”. Admiteque en los años anteriores creció cuantitativamente la planta de investigadores, pero que ese crecimiento no fue “planificado”.

Cecatto lo dice de esta forma: “Actualmente se destina la mayor parte de esos fondos al estipendio de becas, pero si no fuera así podría destinarse a otros fines. Esto implica replantear el rol que tiene CONICET en relación con la formación de recursos humanos. A su vez surge la pregunta: ¿tiene sentido financiar la formación de doctores y desatender su seguimiento e inserción laboral?”. Se refiere a áreas estratégicas, que vendrían a ser las “productivas”, como ingeniería y sistemas, en detrimento de las ciencias sociales.

Incluso el documento incluye un apartado específico de “recursos humanos” y postula seguir el modelo de Y-TEC, de empresas tecnológicas que articulan producción con investigación. ¿De dónde saldría el apoyo económico a esas empresas? “Esos montos podrían salir de los fondos hoy asignados a becas”, expresa el documento. Es decir, no propone un aumento presupuestario, sino reasignar lo que actualmente se destina a formación.

Nota completa:

https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/69279/despedidos-del-conicet-el-gobierno-los-reubicara-a-como-jefes-de-trabajos-pra-cticos-en-universidades

Testimonio de una de las 500 afectadas directas por el ajuste en CyT

Compartimos el caliente testimonio de Vane Sanchez, Doctora en Biología molecular y Biotecnología y compañera de la Red Federal de Afectados-CONICET, sobre el modo en que el ajuste en ciencia está destruyendo líneas completas de investigación que los equipos científicos veníamos sosteniendo con esfuerzo y pasión en y para el país.

Esperamos que los funcionarios de CONICET Dialoga, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y el Gobierno de Cambiemos escuchen, revean su postura de maltrato e indiferencia hacia los/as científicos/as injustamente excluidos/as del sistema de Ciencia y Técnica argentino, y den respuestas para frenar el retroceso histórico que están generando con sus políticas públicas de destrucción y vaciamiento.

https://www.youtube.com/watch?v=trKNZV4s0bc&feature=share

Entrevista en FM La Tribu a uno de los compañeros afectados directos por el ajuste

19 de julio de 2017 – FM La Tribu

El Conicet, sin solución

El conflicto del año pasado por el cual se tomó el Ministerio de Ciencia y Técnica terminó en un acta acuerdo de reincorporación y contratos hasta diciembre de este año.

Los becarios denuncian que el acta no se cumple. Hoy presentaron un proyecto de resolución sobre la situación de los despedidos, donde denuncian el incumplimiento del acta  y exigen el ingreso de quienes quedaron afuera.

Guido Giorgi, licenciado en Sociología de la Universidad de Buenos Aires, docente miembro del Conicet e integrante de la Comisión CABA – GBA / Red Federal de Afectados – Conicet, explica las respuestas insuficientes de la cartera.

Disponible en:

http://fmlatribu.com/noticias/2017/07/19/el-conicet-sin-solucion/

Cuando la ciencia se hace política

19 de julio de 2017 – Página 12

Por Pablo Esteban
Diego Hurtado, referente en el estudio y diseño de políticas científicas y tecnológicas
“Los científicos son acusados porque sólo publican papers, pero no tienen la culpa si el Estado no articula proyectos que los inserten en una agenda de problemas”, señala. Estado interventor, el protagonismo de los científicos sociales y la revisión crítica de la historia.

Diego Hurtado es físico, historiador de la ciencia y especialista en políticas tecnológicas de países semiperiféricos de la región. Está convencido de que el período 2003-2015 fue el más virtuoso en materia de ciencia y tecnología, y que en el contexto actual sobran soluciones aunque escasean voluntades. Reivindica la importancia de un Estado interventor como fórmula ineludible para el robustecimiento de la soberanía económica, cultural y científica; recupera la centralidad de los cientistas sociales en la planificación; al tiempo que repasa la historia de la ciencia argentina desde 1816 para denunciar los intentos extranjeros (y locales) de frenar aquellas iniciativas que buscaban promover “un auténtico avance del sector”.

En el último lustro, uno de los conceptos que más resuenan es el de “articulación” entre instituciones, pero también entre disciplinas, laboratorios, objetivos de corto plazo y proyectos de largo aliento. Pero ¿qué implica “articular”? “Se trata de erradicar las divisiones entre ciencia básica y aplicada y reemplazarlas por una noción más útil e integradora como ecosistemas de producción de conocimiento. Además, se requiere de la definición y el desarrollo de áreas estratégicas que se orienten hacia la concreción de un proyecto de país, con un Estado inteligente capaz de generar las capacidades organizacionales entre universidades y empresarios”, indica Hurtado.

Un esquema en que el sector privado pueda maximizar ganancias, pero con las reglas de juego dictadas por la dinámica democrática, a través de un Estado interventor conformado por representantes activos. Desde la perspectiva del especialista, esa fórmula comenzó a desarrollarse de manera virtuosa durante el período 2003-2015. “En América Latina, el único camino es Estado y más Estado, una ecuación que ayuda a los empresarios a ganar dinero pero también los insta a invertir en tecnologías y no a fugar divisas. El Grupo Macri, que tanto subraya las bondades de la sociedad del conocimiento, no tiene ni un solo laboratorio de investigación y desarrollo”. Desde aquí, la interconexión entre las diversas áreas necesita de la incorporación de funcionarios experimentados y científicos sociales con compromiso y capaces de “devolverle el cerebro al Estado”. Para que la rueda del conocimiento circule y el ciclo se retroalimente “se requiere que fluya la información, que se acumule conocimiento en los laboratorios, en las oficinas, así como también en las fábricas. Los obreros son sujetos de producción del conocimiento, por eso necesitan estabilidad y salarios altos”, plantea.

En este escenario, ¿qué tipo de conocimiento necesita Argentina? En contraposición a lo que se pudiera aventurar, “no debemos generar conocimiento de punta porque tampoco podemos acceder a la tecnología de frontera. Eso constituye un gran error en la retórica que caracteriza a las autoridades del MinCyT”. Entonces, ¿a qué aspirar? A un proceso de aprendizaje paulatino de prueba y error que quiebre falsas expectativas e identifique metas posibles. “Generar procesos de aprendizaje y escalamiento tecnológico para comenzar a acortar la brecha. Un buen ejemplo lo constituyen los reactores nucleares, cuyo diseño comenzó en 1950”. Así, se promueve la ejecución de procedimientos híbridos –propios de los países semiperiféricos– que combinan áreas de desarrollo avanzadas y otras menos constituidas, pero con una agenda orientada a objetivos. Otro caso ilustrativo lo constituye Arsat que “se propuso la realización de satélites de telecomunicaciones en 2006 porque se venían desarrollando satélites de observación desde la década pasada”, subraya Hurtado.

Es que la historia de los fracasos y los éxitos es inherente al quehacer científico. En este sentido, “si bien el kirchnerismo cometió muchísimos errores en materia de ciencia y tecnología, lo que ocurrió entre el 2003 y el 2015 fue lo mejor que le pasó al sector desde 1810”, afirma Hurtado. No obstante, este período no estuvo exento de contradicciones: “entre 2012 y 2013, en medio de una crisis, el sector continuó evolucionando. Mientras Salvarezza diversificaba la agenda de Conicet para acompañar las políticas contracíclicas del Gobierno, Barañao encapsulaba al Ministerio y cerraba los intercambios solo con empresarios afines. Por ello, por un lado estaba el MinCyT que impulsaba políticas desconectadas de la realidad socioeconómica del país y, por el otro, el Ministerio de Planificación que era el encargado de desarrollar los lineamientos tecnológicos”. Y concluye: “las políticas del sector no son independientes del contexto económico y político del país. Eso nos quiso hacer creer Barañao porque para él un proyecto de industrialización inclusiva es lo mismo que un plan de fundamentalismo neoliberal periférico”.

Los orígenes

“En 1816, cuando recién nos habíamos independizado políticamente, todavía faltaban científicos argentinos. Era necesario construir una tradición, pese a cargar con dos siglos de retraso respecto al nacimiento de la ciencia moderna en Europa, cuyos ojos ya habían visto a Galileo, Descartes y Newton”, apunta Hurtado. De modo que cuando la nación todavía se tambaleaba el plan fue el siguiente: crear instituciones y traer científicos extranjeros. A diferencia de Brasil, ya que Portugal no construía universidades en sus colonias, “la ciencia y la técnica argentina acompañarían desde principios de siglo XIX el proceso de construcción del Estado-nación”, subraya.

A partir de 1870 se crearon los primeros espacios científicos como la Sociedad Científica Argentina (1872) y el Observatorio Astronómico de Córdoba (1871), al que asistían médicos e ingenieros locales, acompañados por científicos provenientes de Alemania, Italia y Suiza. Sin embargo, el ingreso en 1880 al mercado mundial como agroexportador convirtió a Argentina en un país que, en apariencia, podía darse el lujo de prescindir de los desarrollos científicos y de su conexión con el proceso productivo. Habrá que esperar, entonces, a 1930 y al inicio del proceso de sustitución de importaciones promovido por militares industrialistas “que desarrollaron una concepción de defensa geopolítica y estratégica, basada en la industria y los recursos naturales. Entre ellos, se destacaron el general Enrique Mosconi, el brigadier Juan San Martín y, luego, por supuesto, Juan Perón”, explica el historiador científico.

Nota completa:

https://www.pagina12.com.ar/51006-cuando-la-ciencia-se-hace-politica