Entrevista a Daniela Castro, diputada presidenta de la Comisión de CyT

30 de agosto de 2017 – Notas. Periodismo popular

por Eduardo Porto

Daniela Castro: “Hay que terminar 2017 con una Ley de Financiamiento de Ciencia”.

A menos de una semana de la media sanción en la Cámara de Senadores del “Proyecto de Ley de Incremento del Presupuesto Nacional destinado a la Función Ciencia y Técnica” que prevé llevar los recursos del área hasta el 3% del PBI, en 2030, Notas entrevistó a Daniela Castro (FPV-PJ San Juan), quien preside la Comisión de Ciencia y Tecnología de la cámara baja, para conversar sobre el debate que se viene.

El proyecto, firmado por el senador Omar Perotti (FPV-PJ), establece una pauta de crecimiento gradual de la función ciencia y técnica dentro del presupuesto nacional, que debería comenzar el año próximo con un piso del 0,51% del PBI (un aumento del 66% respecto al 0.34% actual).

– ¿Qué evaluación hacés sobre el ingreso a Diputados del Proyecto de Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico que ya tiene media sanción del Senado?

– Es muy importante que el Senado haya aprobado un proyecto de Ley de financiamiento del sector científico tecnológico. Era algo que teníamos pendiente. Por lógica debería tener giro a Ciencia y Tecnología y, como es un proyecto de financiamiento, a Presupuesto. Apenas ingrese a nuestra comisión va a ser puesto en temario.

Lo veo con muy buenos ojos al proyecto. Creo que, a los efectos de poder dar celeridad, es importante que en Diputados se trate y se apruebe así (como viene del Senado), porque de modificar cualquier artículo estaría siendo revisado nuevamente, y volvería a Senadores, con lo cual el Proyecto se demoraría.

– Si se modificara el proyecto, ¿la meta del 0,51% del PBI para CyT el año próximo corre peligro de no entrar como pauta para la Ley de Presupuesto 2018?

– No. El Presupuesto (2018) se va a presentar el 15 de septiembre, obligatoriamente. Si nosotros pudiésemos trabajar rápidamente en esta Ley, entrará. Esto es lo técnico formal, pero desde lo político “como arte de lo posible” esta iniciativa puede ser, igual, el umbral, el piso para pensar el punto de partida para la Ley de Presupuesto del año próximo. Esta media sanción debe ser tenida en cuenta para la discusión del Presupuesto 2018, más allá de los tiempos.

En la instancia de la discusión de las políticas de Ciencia y Tecnología, si queremos ser un país inserto en el mundo de una manera soberana y con fortalezas debemos tener una Ley de Financiamiento de Ciencia y Tecnología. Es que en estos 20 meses hubo un perjuicio al sector científico-tecnológico, no solo por el destino de menor cantidad de ingresos, sino también por cómo se cortó la Carrera de Investigador (CIC – Conicet), quedando casi 500 doctores afuera de CONICET. Estos temas son centrales en la discusión actual sobre las políticas de CyT y, en el fondo, del modelo económico de país.

– En el proyecto de Perotti finalmente no quedó contemplada la situación de los 498 investigadores rechazados de CONICET en 2016. ¿Hay alternativa en Diputados para incluirlos en un proyecto definitivo?

– La pregunta es: ¿qué queremos para el país? Si las autoridades y funcionarios del Ejecutivo y el ministerio hubiesen querido incorporarlos habrían respetado el plan Argentina Innovadora 2020 que plantea el ingreso de un cupo de 10% anual de la planta a CONICET. La comisión de Ciencia presentó alternativas, con pedidos explícitos al Jefe de Gabinete, Marcos Peña, pedidos de informe, proyectos de declaración e incluso pensamos alguna instancia de algún proyecto de Ley reparatorio. Pero, en definitiva, este problema tiene que ver con disposiciones y resoluciones internas de CONICET, por lo que, al final, la mayor definición es política, más allá de lo que pudiese resultar de un Proyecto de Ley.

En la sesión legislativa de esta semana, se lo vamos a volver a plantear al Jefe de Gabinete, porque hay que poder resolver esta situación de los becarios, que son doctores por los que el Estado argentino invirtió tiempo, recursos y dinero muchos años, tenemos que poder darle la oportunidad de que apliquen sus conocimientos de todos estos años.

 

– ¿En relación con esto como evaluás el Programa de Fortalecimiento de la Investigación en Universidades que propuso el Ministerio de Ciencia como salida al conflicto?

– Vuelvo a lo central, hay que discutir el perfil económico productivo de la Argentina, y después de allí van a salir las políticas y las áreas prioritarias, cuestiones que están volcadas en el Plan Argentina Innovadora 2020. Lo que vemos de parte del oficialismo hoy, incluso de legisladores, es querer desconocerlo. Hay prioridades definidas, que hoy están en tensión o se quieren discutir. Desde el legislativo no hemos sido parte de esa discusión. Si uno elabora un plan estratégico Nacional, el poder legislativo debe estar presente. El debate científico tecnológico está abierto en el Congreso, de parte nuestra convocando a los distintos actores. Y eso refleja que de parte de la comunidad científica han visto en el Congreso un lugar necesario para las discusiones del sector, sobre grandes definiciones de la política científica.

– ¿Como ves el consenso en Diputados cuando el Proyecto pase de comisiones al recinto?

Nosotros tenemos que trabajar muy fuertemente para tratar de terminar el año con una Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico, y esta media sanción tiene un peso muy importante.

– ¿Hicieron números?

– No hicimos números, y creo que lo central va a ir definiéndose en las comisiones. Vamos a tener que darnos la instancia de discusión política para que este proyecto de Financiamiento pueda contar con los números necesarios para ser aprobado. Ahora, sorprende esa definición en el Senado del PRO de votar en contra de este proyecto. Rechazo la definición de Federico Pinedo que una Ley de Financiamiento compromete los recursos del Estado de futuras legislaturas. Hay una doble moral. Para financiar el sistema científico tecnológico estamos comprometiendo a las futuras gestiones del Estado, pero no al emitir un bono a cien años alentando al capitalismo financiero. Necesitamos y vamos a hacer todos los esfuerzos para terminar 2017 con una Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico.

– La semana pasada Lino Barañao, reunido con periodistas, dijo que apoyaba este proyecto. ¿Qué opinión tenés?

– Evidentemente no hay una decisión articulada entonces, porque el PRO votó en contra de esta propuesta (en el Senado), y el ministro está en una suerte de tensión. Si realmente considera que debemos tener una Ley de Financiamiento debería transmitirlo hacia adentro para que los legisladores lo acompañen, porque entonces sino hay una disociación que no sabemos si es discursiva, ideológica, aparente o verdadera.

Nota completa:

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/08/30/daniela-castro-terminar-2017-ley-financiamiento-ciencia/

Una vez más los diputados nacionales de la Comisión de CyT no dieron quorum

30 de agosto de 2017 – Honorable Cámara de Diputados

El martes 29/8 varios representantes de la Red Federal de Afectados-CONICET estuvimos presentes en la reunión de la Comisión de Ciencia y Técnica de la Cámara de Diputados de la Nación dado que se iban a tratar 3 Proyectos de Resolución (uno presentado por la diputada Daniela Castro; otro por la diputada Gabriela Troiano y un tercero presentado por el diputado Pablo Sebastián López) que piden información al Poder Ejecutivo acerca de las irregularidades que el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación está cometiendo desde hace meses en el proceso de reincorporación de científicos/as del CONICET Dialoga pautado en el Acta Acuerdo. Por segunda vez consecutiva la Comisión no tuvo quorum de los Diputados que la conforman para sesionar. Sólo asistieron 6 del total de 30 diputados de todos los bloques que trabajan contratados por el Estado para dicha Comisión.
Compartimos la lista de los presentes y ausentes.

Proyecto de Ley para el financiamiento de la Ciencia Argentina

23 de agosto de 2017 – Senado de la Nación
Los senadores de Cambiemos rechazaron elevar la inversión pública en Ciencia y Técnica hasta llegar al 3 por ciento en 2030. Salvo el oficialismo, todos los bloques del Senado acompañaron la propuesta impulsada por el PJ-FpV. El proyecto se aprobó por 39 votos a favor y 9 en contra. Ahora pasa a Diputados y de sancionarse la ley podría implicar un nuevo veto de Macri.
Ver notas:

Hacia la importación del conocimiento

Agosto de 2017 – El Dipló

por Diego Hurtado

A pesar de las promesas de campaña, Cambiemos dio un giro total en las políticas de ciencia y tecnología. Apostar por el desarrollo científico no es prioridad para un gobierno que alienta la desindustrialización, la flexibilización laboral y el endeudamiento.

ijo de la fracción empresaria que se consolidó como poder económico concentrado durante la última dictadura cívico-militar a través de contratos de obra pública, sobreprecios y estatización de deuda privada, entre otros privilegios, Mauricio Macri expresaba durante la campaña electoral de 2015: “¿Qué es esto de universidades por todos lados?”. Sin embargo, sin entender la conexión, reconocía que la herencia kirchnerista en ciencia y tecnología (CyT) era positiva y proponía la continuidad en su cargo de Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva desde noviembre de 2007.

El giro de Barañao

A fines de 2015, durante el tramo final de la campaña electoral por el ballottaje, Macri explicaba: “Vamos a continuar con los avances en el Conicet. Los necesitamos para ser parte de la sociedad del conocimiento” (@mauriciomacri, 17-11-15). También prometió llevar la inversión en CyT de 0,68% del PIB al 1,5%. Con los lanzallamas de los medios concentrados abriéndole paso, Macri se impuso en las elecciones por el estrecho margen de 1,8%. Sin embargo, desde el comienzo impulsó un proyecto político “refundacional” que se orienta en la dirección opuesta a las promesas de la campaña electoral. El sector de CyT no fue la excepción.

Durante 2016, en un contexto de inflación y déficit fiscal crecientes, de despidos, tarifazos, desindustrialización y difusión internacional del affaire “Panama Papers”, en el sector de CyT se inició el desmantelamiento del programa de producción pública de medicamentos –una red de 39 laboratorios públicos, muchos de ellos universitarios–, se paralizó la fabricación del tercer satélite geoestacionario Arsat 3, se desfinanciaron programas de investigación y desarrollo en el sector nuclear, se cerraron organismos relacionados con la agricultura familiar, entre otros retrocesos en las áreas tecnológicas. La comunidad científica vio con sorpresa que Barañao avalaba con su silencio estas iniciativas y comenzaba a negar las metas del Plan Argentina Innovadora 2020, que él mismo había impulsado durante el ciclo kirchnerista.

Finalmente, se hizo público que el área de CyT representaba un 1,34% en el proyecto de presupuesto nacional 2017, mientras que en 2016 había representado el 1,53%. Si bien en el presupuesto de Educación el recorte nominal era algo menor, el 2016 finalizaba con un 12% del presupuesto de Educación no ejecutado, relegando programas como “Infraestructura y equipamiento” o “Innovación y Desarrollo de Formación Tecnológica”. Como contrapunto, los servicios de deuda pública aumentaron en 2017 un 137,8%. La devaluación y la inflación profundizaban el daño.

La acelerada demolición de programas y organismos de CyT, la frivolidad y las contradicciones de los argumentos improvisados por el ministro y el presidente del CONICET, Alejandro Ceccatto, alcanzaron su punto crítico cuando se hizo público el primer impacto visible del recorte: sólo iban a ingresar a la Carrera del Investigador Científico (CIC) de CONICET alrededor de 400 jóvenes investigadores en lugar de los más de 900 que suponían las metas del Plan de Barañao. Es decir, más de 500 científicos y tecnólogos jóvenes, que llevaban en su gran mayoría entre 5 y 7 años de formación doctoral y posdoctoral, veían sus carreras truncadas y quedaban en la calle. Macri y Barañao se mostraban dispuestos a iniciar un nuevo ciclo de migración de científicos y tecnólogos jóvenes, un mal crónico que Argentina había logrado revertir entre 2003 y 2015.

Oscilando entre negar la relevancia de los recortes y justificarlos, al final de su noveno año al frente del MINCyT, Barañao explicaba, por un lado, que “hacen faltan investigadores con un perfil diferente, más insertos en las necesidades del país” (La Nación, 24-12-16), pero por otro lado, que “[…] no hay ningún país que con un 30 por ciento de pobreza esté aumentando el número de investigadores, como lo está haciendo la Argentina” (Ámbito, 6-12-16). Al mismo tiempo, decía en el exterior: “Lo que tenemos ahora, en contraste con el gobierno anterior, es más interés de grupos inversores para invertir en tecnología en Argentina”. Y mencionaba “fondos de inversión o compañías que están viniendo a Argentina, buscando oportunidades para invertir” (The Worldfolio, 12-12-16). (Al finalizar esta nota los gerundios del ministro mantienen vigencia, aunque menos verosimilitud.)

Este contexto explica que un grupo de científicos ocupara el MINCyT el 19 de diciembre de 2016 con el apoyo de amplios sectores de la comunidad científica y universitaria y con fuertes repercusiones en los medios. La toma se levantó el 23 de diciembre, luego de que funcionarios del MINCyT firmaran un “Acta Compromiso”. El documento comprometía al MINCyT y al CONICET a otorgar becas por un año a los 508 investigadores perjudicados mientras se iniciaban acciones para gestionar su incorporación a otras instituciones y empresas públicas o mixtas. A cambio, los científicos “levantan la medida y desalojan las instalaciones ocupadas”.

El incumplimiento de lo acordado y el nivel de impericia que desde entonces vienen mostrando los funcionarios del MINCyT se sumaron al intento de Barañao de dividir el frente de los científicos. Los medios concentrados como Clarín apoyaron la estrategia con títulos como “El Conicet decidió darles prioridad a los investigadores ‘más útiles’ para el país” (Clarín, 17-2-17). El falso problema de la “utilidad”, como veremos, buscaba ocultar la falta de orientación y de metas del MINCyT y del Ministerio de la Producción. ¿“Utilidad” para responder a qué objetivos?

Apertura total y salvaje

A comienzos de 2017, mientras los funcionarios del MINCyT no lograban o no querían cumplir con el “Acta Compromiso”, Barañao buscaba ganar tiempo y difuminar el problema involucrando al Ministerio de la Producción. En febrero, luego de razonar que si no se diversificaba la matriz productiva y no crecía el número de empresas de base tecnológica no habría en el país capacidad de absorción de científicos y tecnólogos, Barañao concluía: “Acá el desafío es lograr que el país produzca pymes de alto valor agregado […]. Este es un proceso que se está dando lentamente.” (“El lobby”, AM 89.9, 4-2-17).

Pero no sólo en febrero no estaba ocurriendo el crecimiento de pymes de alto valor agregado, sino que un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) del mismo día que la declaración de Barañao explicaba que la inflación, la apertura de las importaciones y el “tarifazo” en los servicios públicos habían producido la caída del 5% en la producción de las pymes industriales a igual mes de 2016.

En noviembre de 2015, como ministro kirchnerista, Barañao había sostenido: “Si hay una política de apertura total y salvaje que destruye las pymes que tratamos de acompañar con tecnología, desaparecen las pymes, y si desaparecen las pymes no necesitamos científicos. He hablado con Francisco Cabrera y me negaron que vaya a hacer eso”. (Página/12, 30-11-15). Vemos ahora que, una vez producida la apertura “total y salvaje” que Cabrera le garantizó que no ocurriría, Barañao protegía su permanencia en el cargo con un doble mensaje: mientras negaba la destrucción de pymes explicando que estaban creciendo “lentamente”, desplazaba el foco del problema desde su ministerio hacia el de Cabrera.

Finalmente cómplices del naufragio, Barañao y Cabrera fueron convergiendo en una retórica que intenta reemplazar las políticas ausentes de CyT y de industria con la promoción del “emprendedorismo”, variante neoliberal que se enfoca en el éxito individual como respuesta a un escenario de disgregación social y económica. El objetivo final es reemplazar el paradigma del desarrollo económico y social como empresa colectiva y solidaria por un voluntarismo solipsista fundado en variantes de pensamiento místico que promueven una “espiritualidad” predatoria y mercantil. Su legitimación suele estar fundada en gurúes extranjeros y pseudo-ciencia. Lucas Rubinich explicaba en 2001 que la cultura del emprendedorismo, las consultorías, los think tanks y diversas modalidades de “agencias de análisis” se proponen una “desjerarquización” del mundo académico necesaria para hacer de la enseñanza universitaria un espacio para los “negocios”.

Universidades vs. CONICET

En junio el MINCyT firmó un acuerdo con el Ministerio de Educación para crear un programa que, se dice, aportará recursos para 410 cargos docentes de tiempo completo en las Universidades Nacionales para incorporar a los postulantes a la CIC de CONICET que no ingresaron a fines de 2016. Para los 88 investigadores restantes de los 498 reconocidos por el MINCyT se estaría gestionando su ingreso a instituciones de CyT como INTA o CNEA.

Para los afectados, este acuerdo viola el “Acta Compromiso” de diciembre de 2016. Para algunos rectores, como Juan Carlos Del Bello, rector de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y vicepresidente de la Comisión de Ciencia, Técnica y Arte del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), este acuerdo presenta “un problema formidablemente complejo”. Según Del Bello, para los rectores de las universidades nacionales resultó “bastante incómodo” que los afectados plantearan que el cargo de profesor universitario implica un menor ingreso que el de investigador de CONICET. Pero además, disponer de cargos docentes para estos investigadores supone ignorar que en las universidades hay profesores que hace años reclaman un aumento de dedicación para hacer investigación y que las universidades no tienen recursos para dárselo. “Alguien puede interpretar que es un problema de financiamiento, pero, si así fuera y si va a haber fondos, ¿por qué no ingresan a la carrera de investigador?”, razona el rector de la UNRN (Agencia TSS, 15-6-17).

Esta saga de contradicciones y ocultamientos del MINCyT, ahora en alianzas opacas con el Ministerio de Educación, se replica, con las especificidades propias de cada sector, en aquellas áreas de otros ministerios involucrados en políticas tecnológicas: el Ministerio de Comunicación con el incumplimiento de la ley de promoción de la industria satelital; el Ministerio de Salud con el desguace del programa de producción pública de medicamentos; el Ministerio de Agricultura con los recortes al INTA y el desmantelamiento de programas de agricultura familiar; el Ministerio de Defensa con la clausura de programas de Fabricaciones Militares y de la Fábrica Argentina de Aviones; el Ministerio de Energía con el relegamiento de la industria nacional en la promoción de energías renovables o los recientes despidos en el sector nuclear.

Apostar por el conocimiento

El gobierno de Macri está obsesionado con bajar salarios y reducir los “costos laborales” para, se dice, mejorar la competitividad de las empresas. Una de las mayores especialistas en políticas industriales y tecnológicas en los países de industrialización tardía, Alice Amsden, explicaba en 2001 que el problema de la competitividad de las empresas argentinas durante los años 90 estaba en los empresarios y no en los trabajadores. Las empresas argentinas, sostiene, “no tenían profesionalizadas sus capacidades de gerenciamiento y pocas contaban con planificaciones o cadenas de mando bien definidas”. Y agrega:“Las inversiones en I+D [de las empresas] fueron insignificantes, por lo que los trabajadores calificados no eran empleados en emprendimientos de alta tecnología […]. El centro de gravedad de la economía argentina volvió a ser el campo, que se caracterizó por una de las distribuciones de ingresos más desiguales del mundo”.

El gobierno de Cambiemos trabaja obsesivamente para volver a imponer un régimen de flexibilización laboral: disminuir salarios, tercerizar el empleo, problematizar la indemnización por despido, las vacaciones, etc., estrategia que el Banco Mundial y el FMI han promocionado en estos últimos 25 años, produciendo desocupación y crecimiento de la desigualdad sin desarrollo. Por el contrario, la noción de “sociedad del conocimiento” supone que la competitividad debe darse con salarios altos. ¿Por qué? Porque es necesario generar demanda y porque los trabajadores deben ser actores dinámicos clave en la cadena de producción de conocimiento. Por eso necesitan, igual que los ingenieros y científicos, condiciones de trabajo adecuadas, como la estabilidad, que estimulen el uso de sus capacidades.

Nota completa:

http://www.eldiplo.org/notas-web/hacia-la-importacion-del-conocimiento?token=p5zacvhqpmh7&nID=1

Remate de la ciencia

23 de agosto de 2017 – Página 12
Por Gastón Godoy
Los científicos reclamaron frente al Ministerio de Ciencia
Los investigadores despedidos se concentraron frente a la sede de la cartera a cargo de Lino Barañao. Reclamaron el cumplimiento del acta acuerdo, que garantiza la reincorporación de los 500 científicos apartados del Conicet.

La situación de los 500 investigadores excluidos del Conicet por el recorte presupuestario sigue sin resolverse. Ayer por la mañana los científicos cortaron la calle Godoy Cruz, frente al Ministerio de Ciencia y Tecnología, para reclamar una solución. Allí realizaron una performance que escenificó “el remate de la ciencia”, mientras los representantes de las organizaciones de científicos entraban para mantener con funcionarios la cuarta reunión de la comisión mixta creada en diciembre del año pasado para buscar una salida al conflicto. Desde la cartera encabezada por Lino Barañao insistieron en flexibilizar las condiciones de trabajo de los investigadores que no pudieron entrar en la carrera del Conicet, enviándolos a universidades, donde cobrarían menos y no gozarían de estabilidad laboral. Las organizaciones volvieron a rechazar la propuesta.

“Es un acuerdo insuficiente que no tiene que ver con el acta-acuerdo que se firmó en diciembre. No ofrecieron ninguna respuesta, lo único claro es su vocación de seguir avanzando en el ajuste”, dijo a PáginaI12 Mercedes García Carrillo, de JCP, quien fue parte de la reunión.

La última reunión de comisión mixta se había realizado el 8 de agosto, luego de que las organizaciones entraran al hall del ministerio y expresaran que no se irían si Barañao no los recibía. Luego se desplegó un operativo policial por unos minutos, aunque no pasó a mayores. Los científicos esperaban que ayer el ministerio diera un paso en avanzar con algunas de sus exigencias. Sin embargo, nada de eso pasó.

El ministro Barañao; Alan Temiño, de la gerencia de Asuntos legales del Conicet; Lucas Luchilo, de la Secretaría de Articulación Científico Tecnológica; y Agustín Campero, secretario de Planeamiento y Políticas del ministerio, fueron quienes negociaron por la cartera científica. Mientras que la Red Federal de Afectados, Jóvenes Científicos Precarizados, ATE- Conicet, Científicos y Universitarios Autoconvocados, Becarios Empoderados, Ciencia y Técnica Argentina y la federación docente Conadu Histórica estuvieron en representación de los investigadores.

Guido Giorgi, quien participó de la reunión por la Red Federal de Afectados, dijo a este diario que fueron con propuestas para que los excluidos del Conicet ingresen en las universidades con mayor estabilidad laboral (el tema más sensible, dicen), que los científicos participen de la redacción del convenio entre los ministerio de Ciencia y de Educación (del que dependen las casas de estudios superiores), y por último, que el salario sea el mismo que percibirían si estuvieran en el Conicet. “No dieron margen de negociación”, afirmó Giorgi, quien señaló que la táctica de los funcionarios es forzar a que los investigadores negocien individualmente con cada universidad. “Quieren fraccionar la lucha –se quejó–, quebrar el colectivo. Pero no lo van a conseguir.”

Nota completa:

https://www.pagina12.com.ar/58317-remate-de-la-ciencia

Científicos rosarinos inauguran el carrito “Choricet”

22 de agosto – Rosario plus

Los investigadores de la Red Federal de Afectados por el Ajuste en Conicet encontraron una creativa metodología para demostrar su repudio al recorte presupuestario que el Gobierno Nacional viene aplicando en el área científica del país: crearon el carrito Choricet.

En el marco de la reapertura de la Comisión Mixta de Seguimiento, obtenida a raíz de la firma del Acta acuerdo por la continuidad laboral de los 500 investigadores afectados por el recorte en la Carrera de Investigación 2016, los científicos decidieron “iniciar el camino del emprendedorismo científico con esta primer iniciativa que vincula la ciencia con la gastronomía popular vernácula”

“Es una medida simbólica, tiene que ver con la insistencia del ministro de Ciencia y Tecnología (Lino Barañao) en cuanto a que cada investigador tiene que ser un emprendedor”, comentó el delegado Armando Cassinera, de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) del Conicet, en diálogo con Ariel Bulsicco en Sí 98.9.

Fuente: FB ATE CONICET ROSARIO.

El irónico menú del carrito cuenta con el Choricet Nanotecnológico (con sabores programables antes de la cocción), el Antropológico (con recetas de los pueblos originarios con carnes de animales salvajes y finas hierbas aromáticas de ecosistemas prístinos), el Transgénico (en su versión Lino (RR) se puede acompañar con un vaso de Glifosato con Fernet), el Psicológico (con contenido especial para quienes disfrutan comer sabroso pero detestan engordar), el Matemático (con aderezado con un conjunto de raíces más o menos picantes). Además, se podrá consumir de postre el “panqueque Barañao” y de bebida un “agua de manantial finamente desfinanciada”.

“Estos choripanes tienen un contenido científico porque le hemos buscado alguna forma para incorporar las disciplinas científicas en la elaboración del producto”, advirtió Cassinera.

Nota completa:

http://www.rosarioplus.com/ensacoycorbata/Cientificos-rosarinos-inauguran-el-carrito-Choricet-20170822-0014.html

La silenciosa fuga de cerebros platenses

21 de agosto de 2017 – Diario Hoy

El recorte presupuestario en el Ministerio de Ciencia y Tecnología golpea duramente al Conicet. Tres científicos sobrecalificados de la UNLP cuentan su historia y ya imaginan un futuro por fuera de su vocación o lejos del país

En septiembre de 1994, ante la crítica de una doctora en Antropología sobre las consecuencias de su modelo económico, Domingo Cavallo dejó una frase para la posteridad: “Que vaya a lavar los platos”. Detrás del agravio del entonces superministro de Economía, subyace una lógica repetida: jóvenes que se pasan la vida buscando respuestas a los enigmas del mundo y aplicándolas en el país se enfrentan a un gobierno que los obliga a cambiar de rubro o a armar las valijas y buscar un destino lejos de su tierra.

La crisis institucional de 2001 profundizó el éxodo de los científicos argentinos. Desde 2003, con el aumento presupuestario del área y muchos de los cerebros repatriados, el país recuperó en el firmamento científico posiciones de elite.

Ahora, con el recorte del oficialismo el peligro está latente. Hoy, luego de la reducción brutal del Presupuesto en el área de Ciencia y Técnología, Ignacio, Javier y Laura, tres intelectuales platenses, ven aquellos nubarrones acercarse otra vez.

Ignacio: de la Argentina a Chile

Ignacio Gargiulo lleva la mitad de su vida formándose en el estudio del universo. Se graduó, se doctoró accediendo a dos becas doctorales y una posdoctoral en el Conicet. El año pasado, fue recomendado para ingresar a la carrera por una comisión de astrónomos y un jurado externo. La junta que incluye a todos los aspirantes de Ciencias Naturales, en cambio, no lo recomendó. “Desde que se anunció el recorte en Ciencia, el criterio de selección se restringió mucho. Lo más seguro es que el año que viene hagan menos recomendaciones”, dijo Gargiulo a este diario.

Ahora, previendo que quedará fuera el año próximo (se habla extraoficialmente de que habrá 400 ingresos), busca nuevos horizontes donde seguir cultivando su vocación. Antes del 23 de agosto presentará un proyecto de investigación en la Universidad de La Serena, en Chile. Pretende acceder a una beca por dos años en el país trasandino para seguir indagando sobre cómo se forman y evolucionan las galaxias. “Me gustaría quedarme acá. Tengo mi casa, mi pareja, pero las nuevas políticas científicas no me dejan otra opción”, concluyó con pesar.

Javier: del Observatorio a la bicicleta financiera

La previsión proyectada para 2018 es, otra vez, de 400 cupos. La proporción para todos los astrónomos del país sería de 4 o 5 lugares, para un total de alrededor de quince. Por eso Gargiulo querrá ir a Chile, en tanto Javier Marty, también doctor en Astronomía, tomó otra decisión. “Después de la reunión del 8 de mayo me di cuenta de que no iban a cumplir con lo que firmaron en el acta acuerdo. Así que empecé a buscar trabajo. Tiré mi CV en dos empresas y me llamaron de una, en Vicente López”, agregó.

Desde hace dos meses y medio, Javier trabaja en una firma multinacional que ofrece servicios financieros a bancos internacionales. “Desarrollo y valido modelos de derivados financieros: en Estados Unidos y otros países está regulado que si un cliente llega al banco con mucha plata para invertir en negocios como el dólar futuro, el banco no puede aceptar directamente. Tiene que ofrecerle modelos con sustento matemático”.

A esta tarea dedica Javier sus conocimientos científicos. “Me surgen contradicciones. Yo no estudié para esto ni me veo toda la vida ahí. Acá no había más chances, y como no podía irme a trabajar afuera con una nena de nueve años, tomé esta decisión”, dijo Javier, con cierto pesar.

Laura: Triple recomendación y afuera 

Laura Bergel llegó hace 15 años a la ciudad para estudiar Antropología Social y nunca más se fue. Indagó durante años, en sus becas, en los congresos, en publicaciones, una teoría novedosa sobre los factores socioeconómicos y culturales que gravitan en la malnutrición infantil, con un equipo de antropólogos sociales y biólogos. Laura obtuvo una triple recomendación para ingresar al plantel estable del Conicet: de la comisión, de la junta y de un par externo. Pero está entre los 498 aspirantes que quedaron afuera. “Durante todo el camino, que implica seis o siete años de precariedad laboral, en que le ponemos el corazón, te dicen que hacés las cosas bien y, cuando uno espera lograr algo de estabilidad, te hacen esto. Es un golpe emocional muy duro”, arrojó.

Después del estallido de 2001, Laura se fue a Alemania a probar suerte, pero siempre se sintió extranjera. Volvió para terminar la carrera y trabajar en la Argentina. “Todavía no me replanteé volver a vivir en el exterior y quiero seguir apostando acá”, contó. Laura tiene la beca posdoctoral hasta diciembre; después, la incertidumbre. “Si no llega una solución, no lo descarto para el año que viene. El sistema te pide que te especialices tanto en un tema, que tu currículum no sirve más que para entrar a Conicet. Es tristísimo”, concluyó.

Los números del recorte en la ciencia y la tecnología

Durante su campaña electoral, el Presidente Mauricio Macri prometió aumentar la inversión en Ciencia del 0,7 al 1,5 % del PBI. Según un informe de Fernando Stefani, vicedirector del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (Cibion) del Conicet, mientras que en el período 2009-2016 la fracción del Presupuesto nacional dedicada al Ministerio, el Conicet y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) osciló entre el 0,7 y 0,8 por ciento, lo presupuestado en 2017 la reduce a un mínimo histórico de 0,59%.

Hasta 2015, cada año se incorporaban unos 1.000 investigadores al Conicet. En 2016 entraron unos 400 aspirantes, pero 498 que tenían doble recomendación (de la comisión de su disciplina y de la junta del área) quedaron afuera. Luego de una protesta de los becarios que incluyó la toma del edificio del Conicet, el Gobierno firmó un acta de compromiso para reubicarlos en Universidades y prorrogar seis meses sus becas. Se hicieron dos reuniones, en la segunda, el 8 de mayo, secretarios de los ministerios de Educación y de Ciencia y Tecnología dieron detalles sobre la instrumentación, pero nunca los volvieron a llamar. Hoy, 430 de aquellos 498 becarios se encuentran a la deriva, con sus becas terminándose en diciembre y volvieron a inscribirse para el año que viene. La cuenta no deja dudas: cada vez más aspirantes y menos lugares.

Nota completa:

http://diariohoy.net/interes-general/la-silenciosa-fuga-de-cerebros-platenses-103229

Gran venta de humo y remate de la ciencia

21 de agosto de 2017 – Socompa. Periodismo de frontera

por Matías Blaustein

Aquellas personas que este martes 22 de agosto transiten por los alrededores del Polo Científico Tecnológico, en las inmediaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), quizás se sorprendan de encontrarse con un curioso espectáculo. Un numeroso grupo de trabajadorxs de la Ciencia y la Técnica, muchxs nucleadxs en torno a organizaciones gremiales y sindicales como Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP), la Red Federal de Afectadxs (RFA), ATE-CONICET y la Asociación Gremial Docente (AGD) de la UBA, organizan frente al Ministerio, y a modo de denuncia, la “Gran Venta de Humo y Remate de la Ciencia”. Quizás lxs recuerden de películas recientes como “El velorio de la ciencia”, en donde la ciencia argentina fue sepultada para resurgir a modo de ciencia zombie al servicio de las grandes empresas multinacionales. Son los mismos actores y actrices de la masiva y mediática toma del MinCyT que tuvo lugar en diciembre del año pasado.

Convocatoria para el 22 de agosto.

Sus reclamos son simples, sus denuncias claras: se niegan a aceptar el recorte del presupuesto en CyT, rechazan el ajuste que dejó a 500 investigadorxs recomendadxs por el CONICET sin trabajo, despedidxs. Exigen aumento salarial para poder paliar la inflación. Piden dejar de ser precarizadxs y empleadxs en negro por parte del Estado y ser reconocidxs como lo que son, trabajadorxs, ni más ni menos. Demandan una ciencia orientada a las necesidades y las problemáticas populares y una democratización de los órganos de gobierno de CyT.

Gracias a la performance celebrada en torno al velorio de la ciencia el día 8 de agosto y como consecuencia de la posterior toma del MinCyT, se ha logrado la reapertura de la Comisión Mixta de Seguimiento de la situación de lxs compañerxs despedidxs en diciembre de 2016. La jornada dejó imágenes grabadas en la retina y en las lentes de las cámaras. Por ejemplo, las de la Policía Federal Argentina ingresando al Ministerio público en formación militar y armada hasta los dientes, en lo que aparecía como una suerte de segunda noche de los bastones largos pero que por fortuna no fue tal.

Mientras tanto, en otro rincón de la galaxia, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación dio algunas entrevistas a medios periodísticos como La Nación y Página/12. Lino Barañao sostuvo en dichas notas que “entendemos el reclamo gremial pero cada becario posdoctoral nos salió un millón y medio de pesos. Es la sociedad la que tiene el derecho de utilizarlos en donde crea más conveniente” dando por sentado que la decisión del gobierno de despedir científicxs formadxs en el país durante años es en realidad una respuesta a la demanda de “la sociedad”, que los vería como un artículo oneroso. Curiosamente, el eslogan de Cambiemos en las elecciones no fue el de recortar la planta de CyT sino -por el contrario- el de aumentar la inversión en la misma.

Por otro lado, Barañao parece haber encontrado una nueva hipótesis ad hoc para defender el ajuste que lleva adelante este gobierno: “Los investigadores tienen una deuda y que comiencen a desarrollar sus tareas en universidades del interior nos asegura que cada peso que invertimos tenga un saldo positivo porque fomenta una mejor orientación del recurso humano”. Barañao habla de “recursos”: no se deja en la calle a personas, sino que en aras de la eficiencia se reorientan cosas, objetos. Son antes recursos del Estado que seres humanos. Y parece ser que CONICET no es un organismo nacional y federal que ya de por sí emplea investigadorxs en “el interior”, que no se podían crear en todo caso áreas prioritarias del CONICET en las provincias o elevar el presupuesto de las diferentes universidades del país para incorporar más investigadorxs de modo federal. Resulta que la idea de despedir investigadorxs del CONICET, no tenía por motivación recortar gastos, sino que en realidad suponía el primer momento de un curioso e intrincado despliegue en el cual en un último movimiento asistiremos a una recaptación del “recurso” por Universidades del “interior”. Esto -no deja de llamar la atención- de ocurrir, ocurriría no en respuesta a la gran movilización del año pasado, sino que ya se habría prefigurado y pergeñado originalmente en el gabinete de Barañao.

El ministro también explica que “No hay oportunidades afuera (…) Tenemos crecimiento y las posibilidades de insertarse en la comunidad científica son mayores acá que en el exterior”. Algunas observaciones, como ésta, no resisten el menor análisis. Algunos incluso la calificarían como el momento supino del cinismo (este humilde cronista, en virtud de la búsqueda irrenunciable de la objetividad, que no existe pero que la hay la hay, jamás se atrevería a sostener tal cosa).

Nora Cortiñas en la toma de diciembre de 2016.

Por último, Barañao afirmó que “existe una continuidad entre las políticas del gobierno anterior y el actual: este gobierno ha mantenido los lineamientos centrales. Cristina quería la ciencia al servicio del desarrollo económico y social (…)”. Algo habrá que concederle a Lino, que supo ubicarse en lugares centrales de la gestión en CONICET, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y por último del MinCyT durante los gobiernos de de La Rua, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri. Y es que luego de que la ciencia fuera considerada un artículo prescindible para un país bananero como fue concebido el nuestro durante el menemismo y el final del gobierno de la Alianza, la ciencia fue readaptada como quizás nunca antes en nuestro país para convertirse en un importante engranaje para la generación de ganancia en clave extractivista: agrobiotecnología en forma de monocultivo de soja transgénica y acuerdos con Monsanto o geología e ingeniería  en petróleo en forma de megaminería, fracking y acuerdos con Barrick Gold, Chevron y Repsol son solo algunos de los ejemplos más conocidos de hasta qué punto el producto de la ciencia financiada por el Estado es utilizado antes para la producción de ganancia empresarial (con el consabido deterioro ambiental, social y sanitario de nuestros territorios) que para el tan mentado desarrollo social. Lino, que ya era Barañao durante el kirchnerismo, no se cansaba de repetir en aquella época que el deber moral del científico es transferir su conocimiento a las empresas. No se hablaba ni de industria nacional ni mucho menos de necesidades sociales o de soberanías populares. Lino el bueno, aquél que luego devino Barañao el malo, hablaba ya entonces de una moral al servicio de las empresas.

Nota completa:

Gran venta de humo y remate de la ciencia

 

Radio Encuentro (Viedma) entrevista a un compañero de la RFA luego de El Velorio de la Ciencia

9 de agosto de 2017 – Encuentro

El Dr. Agustín Barna, uno de los 500 científicos que no ingresó al Conicet por el recorte del Presupuesto de 2016 es entrevistado luego de El Velorio de la Ciencia. Nos explica la situación de los afectados directos, el estado actual del ajuste realizado (y el que se viene) y el rol de Barañao.

Disponible en:

http://radiocut.fm/audiocut/entrevista-sobre-la-jornada-de-lucha-en-el-conycet/