El Conicet extendió otra vez el ingreso de los investigadores

27 de septiembre de 2018 – Contexto

porAlejandro Palladino

Como ha hecho a lo largo de todo el año, en la reunión de ayer el MinCyT estiró la confirmación del ingreso de los quinientos becarios del CONICET a las Universidades nacionales. Los científicos señalan que las autoridades juegan al “desgaste” para torcer a las organizaciones y tercerizar las condiciones laborales.

El Ministerio de Ciencia y Técnica que encabeza Lino Barañao continúa dilatando la incorporación de los quinientos investigadores del sistema científico en Universidades nacionales. Ayer los funcionarios y las organizaciones que representan a los científicos tuvieron una reunión que habían pautado la semana pasada como requisito para que se levante la toma del Polo Científico, aunque las autoridades apostaron nuevamente al desgaste y prorrogaron precisiones para el martes próximo.

Hay dos factores que preocupan a los becarios y científicos en relación con las postergaciones del macrismo para las incorporaciones: las reiteradas ausencias en las reuniones de la comisión mixta de funcionarios de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), área que articula los convenios con las Universidades, y la cercanía para que se venza el plazo –el 13 de octubre– que tienen los científicos para firmar los contratos, sin que hasta el momento haya en estos las modificaciones que exigen.

El martes pasado, las partes habían llegado a un cuarto intermedio, a través del cual los científicos levantaron la toma a cambio de que el CONICET y la SPU avanzaran en los dos principales pedidos laborales: salariales y de estabilidad. Estos ejes habían sido el motivo por el cual las organizaciones tomaron pacíficamente durante una semana la sede porteña del MinCyT, luego de que Barañao incumpliera el acta firmada en diciembre de 2016 tercerizando los ingresos.

“Nos fuimos preocupados de la reunión porque nos dijeron de nuevo que necesitan tiempo. Les preguntamos si lo que se estaba trabajando iba en el sentido de lo que nosotros reclamamos, pero no tuvimos confirmación acerca de eso, que es lo principal. Y nos llamó la atención porque esperábamos algo más firme como respuesta”, dijo a Contexto Guadalupe Maradei, miembra de la Red Federal de Afectados y presente en el encuentro.

“Siguen con las promesas de que van a cambiar las cosas de acuerdo con lo que les pedimos, pero lo que hacen es seguir dilatando para que nos desgastemos”, señaló en diálogo con este medio Flavio Sives, delegado de ATE-CONICET de La Plata.

En el contrato que les acercó el CONICET a los científicos dos semanas atrás, ofrecía incorporarlos a Universidades nacionales no como investigadores sino como docentes jefes de trabajos prácticos con dedicación exclusiva, con contratos concursables cada dos años sujetos al presupuesto universitario, lo que los podría dejar sin trabajo si hay cambios en ese presupuesto. En segundo lugar, los contratos tienen una rebaja salarial del 30% con respecto al ingreso a la planta en el CONICET, condición que los investigadores habían conseguido tras superar las instancias de evaluación correspondientes.

Esos dos puntos son innegociables para las organizaciones y ayer por enésima vez no tuvieron respuestas al respecto. Al mismo tiempo, el macrismo sigue pisoteando el acta firmada en diciembre de 2016 que significó el levantamiento de la toma, por lo que la confianza en los funcionarios está minada.

El único avance de la reunión de ayer por parte de los funcionarios del CONICET fueron detalles sobre la incorporación de 63 de los 415 becarios, quienes no tienen cargos en Universidades y serán incluidos en otros organismos del área de ciencia, como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA).

En la reunión de la comisión mixta con los científicos estuvieron los funcionarios del CONICET Alan Temiño, gerente de Asuntos Legales, y Alberto Arleo, gerente de Recursos Humanos; del MinCyT estuvo Agustín Campero, secretario de Articulación Científico Tecnológica de esa cartera.

Quienes otra vez pegaron el faltazo a la reunión fueron los integrantes de la SPU, parte importante para llegar a un acuerdo. “La SPU se negó a participar de las reuniones a pesar de que el convenio pertenece a esa cartera. En las comisiones mixtas siempre falta esa parte y eso genera estas dilaciones, malos entendidos y confusiones”, afirmó Guadalupe Maradei.

“Nos patearon para la semana que viene, y para ese entonces vamos a estar a solo una semana del 13 de octubre, fecha límite para la firma de los contratos. Por eso decimos que buscan que nos cansemos”, añadió.

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El CONICET extendió otra vez el ingreso de investigadores

Ciencia fugaz

22 de septiembre de 2017 – TSS

por Nadia Luna

Los científicos y científicas no son cerebros en fuga, son historias de vida que se cruzan con los vaivenes de la Argentina. La ciencia también es política y así lo demostraron las tres tomas del MINCYT, las marchas multitudinarias y la articulación de agrupaciones en todo el país frente al recorte presupuestario. Los logros y las deudas del pasado en ciencia y tecnología, las luchas del presente y los desafíos que plantea un futuro que exige tener memoria.

No al ajuste que quieren Mauricio y Lino Barañao

Queremo’ ingreso, derecho a aguinaldo y aumento de salario

y va creciendo esta lucha en la calle, va creciendo sin parar

vamos todos compañeros a la toma que la vamos a ganar.

 

La canción y el golpeteo de los tambores retumban en la fachada vidriada que vuelve a exhibir la bandera de “ministerio tomado”. No es la misma que colgaron en diciembre. Aquella tenía letras moradas. Hoy el mensaje está escrito en negro. Quizás hayan tirado la pancarta vieja porque pensaron que no volverían a usarla después de firmar el acta-acuerdo y levantar la primera toma.

Es martes 12 de septiembre y cae la noche sobre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Los científicos que participaron este mediodía de la reunión de la Comisión Mixta de Seguimiento salieron más frustrados que de la anterior. “No nos ofrecen nada, compañeros”. No hizo falta decir más. Las decenas de científicos que estaban en la explanada del ministerio debatían sobre las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri y decidieron ocupar el edificio por tercera vez. Estaban angustiados. En diciembre se les termina la prórroga de la beca y podrían quedar en la calle a pesar de haber sido doblemente recomendados para ingresar a la carrera de investigador del CONICET (CIC).

Son casi quinientos. No los mandaron a lavar los platos como en los noventa: los empujaron a dormir en el ministerio para reclamar el derecho a trabajar en el puesto ganado.

Las bolsas de dormir llenan de colores el pálido hall del MINCYT, desparramadas entre enormes cajas con productos de limpieza e higiene, bolsones de alimentos que les acercan las organizaciones que se solidarizan con el reclamo y la yerba que no puede faltar.

Los científicos ya están craneando el festival “LinoDaLaCara” Fest para el fin de semana y los agentes de seguridad del Ministerio los miran con expresión cansina. Se vienen varias noches de vigilia.

Mientras los afectados de otras provincias vienen en camino, una joven investigadora anuncia por megáfono:

-La toma pacífica del Ministerio se mantiene hasta que nos den una solución.

***

A Rolando García y Manuel Sadosky, decano y vice de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), les costó convencer a las autoridades del CONICET para que invirtieran dinero en informática, una ciencia incipiente en la década de los sesenta.

Se salieron con la suya y formaron a un puñado de destacados profesionales. Uno de ellos fue Jorge Aguirre, quien tuvo el desafío de trabajar con Clementina, la primera computadora científica que llegó a América Latina. Tenía 50.000 veces el tamaño de una PC actual.

En 1966, con el dictador Juan Carlos Onganía en el poder, sobrevino la Noche de los Bastones Largos y la policía irrumpió en la UBA. Cuando llegó al despacho de García y Sadosky, el primero, sin inmutarse, le espetó a uno de los oficiales: “¿Cómo se atreve a cometer este atropello?”. La respuesta fue un bastonazo en la cabeza.

 

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Ciencia fugaz

La traición de Lino Barañao a la ciencia

20 de septiembre de 2017 – Nuestras voces

por Ulises Rodríguez

Desde que Cambiemos llegó al gobierno se redujo en más del 30% del presupuesto para la Ciencia. Se recortaron becas, subsidios para investigaciones y se excluyeron proyectos de investigación. Barañao se comprometió a reincorporar a científicos despedidos y nunca lo hizo. Por eso el Ministerio de Ciencia y Tecnología estuvo tomado desde el sábado, abierto a los vecinos y familiares de los afectados. El ministro Barañao ahora dice que va a “negociar” y se levantó la toma temporariamente. ¿Será así? Faltan incorporar 500 investigadores que en 2016 superaron las pruebas.

 

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