LACIENCIA ARGENTINA PENDE DE UN HILO

22 de septiembre de 2017 – Científicos en lucha

El año pasado en diciembre, luego de días de pelea, incertidumbre, desesperación, lxs jóvenes científicxs que no fueron incorporados al CONICET firmaron un Acta con las autoridades del MINCyT en la que se establecía que estos trabajadores y trabajadoras serían reincorporados en condiciones laborales (salario, estabilidad, tareas, lugar de trabajo, posibilidad de promoción) equivalentes a la planta permanente del CONICET que ganaron por concurso.
Luego de nueve meses esto nos está garantizado y en la reunión de ayer, las autoridades del MinCyT se limitaron a informar los avances de un convenio (en realidad solo existe una resolución) con el Ministerio de Educación que no especifica las condiciones laborales de contratación. Lxs trabajadorxs afectadxs exigen equiparación salarial con el sueldo de investigador asistente del CONICET (en el supuesto convenio no está claro cuánto ganarían) estabilidad laboral (porque se propone que sean docentes por concurso pero aún no está el dinero ni se sabe si garantizará salario hasta la sustanciación del mismo) y hay algunas/os investigadores que serían absorbidos por INTA, INTI, CNEA (y otras instituciones como el Malbrán) pero tampoco se sabe cuáles son las condiciones y los salarios.
Es altamente preocupante que el Ministerio no haya sido capaz de dar respuestas. Todos sabemos que una mesa de negociación laboral apunta a resolver condiciones de trabajo. Nada de eso sucedió. Por el contrario, en la mayoría de las ocasiones las reuniones comenzaron sin agenda y con descalificaciones hacia lxs afectadxs.
Por eso, nuevamente, hay ocupación pacífica del Ministerio de Ciencia y Técnica.
Como dicen los cartelitos: la ciencia pende de un hilo.

Gabriela Merlinsky

Una vez más los diputados nacionales de la Comisión de CyT no dieron quorum

30 de agosto de 2017 – Honorable Cámara de Diputados

El martes 29/8 varios representantes de la Red Federal de Afectados-CONICET estuvimos presentes en la reunión de la Comisión de Ciencia y Técnica de la Cámara de Diputados de la Nación dado que se iban a tratar 3 Proyectos de Resolución (uno presentado por la diputada Daniela Castro; otro por la diputada Gabriela Troiano y un tercero presentado por el diputado Pablo Sebastián López) que piden información al Poder Ejecutivo acerca de las irregularidades que el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación está cometiendo desde hace meses en el proceso de reincorporación de científicos/as del CONICET Dialoga pautado en el Acta Acuerdo. Por segunda vez consecutiva la Comisión no tuvo quorum de los Diputados que la conforman para sesionar. Sólo asistieron 6 del total de 30 diputados de todos los bloques que trabajan contratados por el Estado para dicha Comisión.
Compartimos la lista de los presentes y ausentes.

Gran venta de humo y remate de la ciencia

21 de agosto de 2017 – Socompa. Periodismo de frontera

por Matías Blaustein

Aquellas personas que este martes 22 de agosto transiten por los alrededores del Polo Científico Tecnológico, en las inmediaciones del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), quizás se sorprendan de encontrarse con un curioso espectáculo. Un numeroso grupo de trabajadorxs de la Ciencia y la Técnica, muchxs nucleadxs en torno a organizaciones gremiales y sindicales como Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP), la Red Federal de Afectadxs (RFA), ATE-CONICET y la Asociación Gremial Docente (AGD) de la UBA, organizan frente al Ministerio, y a modo de denuncia, la “Gran Venta de Humo y Remate de la Ciencia”. Quizás lxs recuerden de películas recientes como “El velorio de la ciencia”, en donde la ciencia argentina fue sepultada para resurgir a modo de ciencia zombie al servicio de las grandes empresas multinacionales. Son los mismos actores y actrices de la masiva y mediática toma del MinCyT que tuvo lugar en diciembre del año pasado.

Convocatoria para el 22 de agosto.

Sus reclamos son simples, sus denuncias claras: se niegan a aceptar el recorte del presupuesto en CyT, rechazan el ajuste que dejó a 500 investigadorxs recomendadxs por el CONICET sin trabajo, despedidxs. Exigen aumento salarial para poder paliar la inflación. Piden dejar de ser precarizadxs y empleadxs en negro por parte del Estado y ser reconocidxs como lo que son, trabajadorxs, ni más ni menos. Demandan una ciencia orientada a las necesidades y las problemáticas populares y una democratización de los órganos de gobierno de CyT.

Gracias a la performance celebrada en torno al velorio de la ciencia el día 8 de agosto y como consecuencia de la posterior toma del MinCyT, se ha logrado la reapertura de la Comisión Mixta de Seguimiento de la situación de lxs compañerxs despedidxs en diciembre de 2016. La jornada dejó imágenes grabadas en la retina y en las lentes de las cámaras. Por ejemplo, las de la Policía Federal Argentina ingresando al Ministerio público en formación militar y armada hasta los dientes, en lo que aparecía como una suerte de segunda noche de los bastones largos pero que por fortuna no fue tal.

Mientras tanto, en otro rincón de la galaxia, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación dio algunas entrevistas a medios periodísticos como La Nación y Página/12. Lino Barañao sostuvo en dichas notas que “entendemos el reclamo gremial pero cada becario posdoctoral nos salió un millón y medio de pesos. Es la sociedad la que tiene el derecho de utilizarlos en donde crea más conveniente” dando por sentado que la decisión del gobierno de despedir científicxs formadxs en el país durante años es en realidad una respuesta a la demanda de “la sociedad”, que los vería como un artículo oneroso. Curiosamente, el eslogan de Cambiemos en las elecciones no fue el de recortar la planta de CyT sino -por el contrario- el de aumentar la inversión en la misma.

Por otro lado, Barañao parece haber encontrado una nueva hipótesis ad hoc para defender el ajuste que lleva adelante este gobierno: “Los investigadores tienen una deuda y que comiencen a desarrollar sus tareas en universidades del interior nos asegura que cada peso que invertimos tenga un saldo positivo porque fomenta una mejor orientación del recurso humano”. Barañao habla de “recursos”: no se deja en la calle a personas, sino que en aras de la eficiencia se reorientan cosas, objetos. Son antes recursos del Estado que seres humanos. Y parece ser que CONICET no es un organismo nacional y federal que ya de por sí emplea investigadorxs en “el interior”, que no se podían crear en todo caso áreas prioritarias del CONICET en las provincias o elevar el presupuesto de las diferentes universidades del país para incorporar más investigadorxs de modo federal. Resulta que la idea de despedir investigadorxs del CONICET, no tenía por motivación recortar gastos, sino que en realidad suponía el primer momento de un curioso e intrincado despliegue en el cual en un último movimiento asistiremos a una recaptación del “recurso” por Universidades del “interior”. Esto -no deja de llamar la atención- de ocurrir, ocurriría no en respuesta a la gran movilización del año pasado, sino que ya se habría prefigurado y pergeñado originalmente en el gabinete de Barañao.

El ministro también explica que “No hay oportunidades afuera (…) Tenemos crecimiento y las posibilidades de insertarse en la comunidad científica son mayores acá que en el exterior”. Algunas observaciones, como ésta, no resisten el menor análisis. Algunos incluso la calificarían como el momento supino del cinismo (este humilde cronista, en virtud de la búsqueda irrenunciable de la objetividad, que no existe pero que la hay la hay, jamás se atrevería a sostener tal cosa).

Nora Cortiñas en la toma de diciembre de 2016.

Por último, Barañao afirmó que “existe una continuidad entre las políticas del gobierno anterior y el actual: este gobierno ha mantenido los lineamientos centrales. Cristina quería la ciencia al servicio del desarrollo económico y social (…)”. Algo habrá que concederle a Lino, que supo ubicarse en lugares centrales de la gestión en CONICET, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y por último del MinCyT durante los gobiernos de de La Rua, Kirchner, Fernández de Kirchner y Macri. Y es que luego de que la ciencia fuera considerada un artículo prescindible para un país bananero como fue concebido el nuestro durante el menemismo y el final del gobierno de la Alianza, la ciencia fue readaptada como quizás nunca antes en nuestro país para convertirse en un importante engranaje para la generación de ganancia en clave extractivista: agrobiotecnología en forma de monocultivo de soja transgénica y acuerdos con Monsanto o geología e ingeniería  en petróleo en forma de megaminería, fracking y acuerdos con Barrick Gold, Chevron y Repsol son solo algunos de los ejemplos más conocidos de hasta qué punto el producto de la ciencia financiada por el Estado es utilizado antes para la producción de ganancia empresarial (con el consabido deterioro ambiental, social y sanitario de nuestros territorios) que para el tan mentado desarrollo social. Lino, que ya era Barañao durante el kirchnerismo, no se cansaba de repetir en aquella época que el deber moral del científico es transferir su conocimiento a las empresas. No se hablaba ni de industria nacional ni mucho menos de necesidades sociales o de soberanías populares. Lino el bueno, aquél que luego devino Barañao el malo, hablaba ya entonces de una moral al servicio de las empresas.

Nota completa:

Gran venta de humo y remate de la ciencia