Entrevista a Daniela Castro, diputada presidenta de la Comisión de CyT

30 de agosto de 2017 – Notas. Periodismo popular

por Eduardo Porto

Daniela Castro: “Hay que terminar 2017 con una Ley de Financiamiento de Ciencia”.

A menos de una semana de la media sanción en la Cámara de Senadores del “Proyecto de Ley de Incremento del Presupuesto Nacional destinado a la Función Ciencia y Técnica” que prevé llevar los recursos del área hasta el 3% del PBI, en 2030, Notas entrevistó a Daniela Castro (FPV-PJ San Juan), quien preside la Comisión de Ciencia y Tecnología de la cámara baja, para conversar sobre el debate que se viene.

El proyecto, firmado por el senador Omar Perotti (FPV-PJ), establece una pauta de crecimiento gradual de la función ciencia y técnica dentro del presupuesto nacional, que debería comenzar el año próximo con un piso del 0,51% del PBI (un aumento del 66% respecto al 0.34% actual).

– ¿Qué evaluación hacés sobre el ingreso a Diputados del Proyecto de Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico que ya tiene media sanción del Senado?

– Es muy importante que el Senado haya aprobado un proyecto de Ley de financiamiento del sector científico tecnológico. Era algo que teníamos pendiente. Por lógica debería tener giro a Ciencia y Tecnología y, como es un proyecto de financiamiento, a Presupuesto. Apenas ingrese a nuestra comisión va a ser puesto en temario.

Lo veo con muy buenos ojos al proyecto. Creo que, a los efectos de poder dar celeridad, es importante que en Diputados se trate y se apruebe así (como viene del Senado), porque de modificar cualquier artículo estaría siendo revisado nuevamente, y volvería a Senadores, con lo cual el Proyecto se demoraría.

– Si se modificara el proyecto, ¿la meta del 0,51% del PBI para CyT el año próximo corre peligro de no entrar como pauta para la Ley de Presupuesto 2018?

– No. El Presupuesto (2018) se va a presentar el 15 de septiembre, obligatoriamente. Si nosotros pudiésemos trabajar rápidamente en esta Ley, entrará. Esto es lo técnico formal, pero desde lo político “como arte de lo posible” esta iniciativa puede ser, igual, el umbral, el piso para pensar el punto de partida para la Ley de Presupuesto del año próximo. Esta media sanción debe ser tenida en cuenta para la discusión del Presupuesto 2018, más allá de los tiempos.

En la instancia de la discusión de las políticas de Ciencia y Tecnología, si queremos ser un país inserto en el mundo de una manera soberana y con fortalezas debemos tener una Ley de Financiamiento de Ciencia y Tecnología. Es que en estos 20 meses hubo un perjuicio al sector científico-tecnológico, no solo por el destino de menor cantidad de ingresos, sino también por cómo se cortó la Carrera de Investigador (CIC – Conicet), quedando casi 500 doctores afuera de CONICET. Estos temas son centrales en la discusión actual sobre las políticas de CyT y, en el fondo, del modelo económico de país.

– En el proyecto de Perotti finalmente no quedó contemplada la situación de los 498 investigadores rechazados de CONICET en 2016. ¿Hay alternativa en Diputados para incluirlos en un proyecto definitivo?

– La pregunta es: ¿qué queremos para el país? Si las autoridades y funcionarios del Ejecutivo y el ministerio hubiesen querido incorporarlos habrían respetado el plan Argentina Innovadora 2020 que plantea el ingreso de un cupo de 10% anual de la planta a CONICET. La comisión de Ciencia presentó alternativas, con pedidos explícitos al Jefe de Gabinete, Marcos Peña, pedidos de informe, proyectos de declaración e incluso pensamos alguna instancia de algún proyecto de Ley reparatorio. Pero, en definitiva, este problema tiene que ver con disposiciones y resoluciones internas de CONICET, por lo que, al final, la mayor definición es política, más allá de lo que pudiese resultar de un Proyecto de Ley.

En la sesión legislativa de esta semana, se lo vamos a volver a plantear al Jefe de Gabinete, porque hay que poder resolver esta situación de los becarios, que son doctores por los que el Estado argentino invirtió tiempo, recursos y dinero muchos años, tenemos que poder darle la oportunidad de que apliquen sus conocimientos de todos estos años.

 

– ¿En relación con esto como evaluás el Programa de Fortalecimiento de la Investigación en Universidades que propuso el Ministerio de Ciencia como salida al conflicto?

– Vuelvo a lo central, hay que discutir el perfil económico productivo de la Argentina, y después de allí van a salir las políticas y las áreas prioritarias, cuestiones que están volcadas en el Plan Argentina Innovadora 2020. Lo que vemos de parte del oficialismo hoy, incluso de legisladores, es querer desconocerlo. Hay prioridades definidas, que hoy están en tensión o se quieren discutir. Desde el legislativo no hemos sido parte de esa discusión. Si uno elabora un plan estratégico Nacional, el poder legislativo debe estar presente. El debate científico tecnológico está abierto en el Congreso, de parte nuestra convocando a los distintos actores. Y eso refleja que de parte de la comunidad científica han visto en el Congreso un lugar necesario para las discusiones del sector, sobre grandes definiciones de la política científica.

– ¿Como ves el consenso en Diputados cuando el Proyecto pase de comisiones al recinto?

Nosotros tenemos que trabajar muy fuertemente para tratar de terminar el año con una Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico, y esta media sanción tiene un peso muy importante.

– ¿Hicieron números?

– No hicimos números, y creo que lo central va a ir definiéndose en las comisiones. Vamos a tener que darnos la instancia de discusión política para que este proyecto de Financiamiento pueda contar con los números necesarios para ser aprobado. Ahora, sorprende esa definición en el Senado del PRO de votar en contra de este proyecto. Rechazo la definición de Federico Pinedo que una Ley de Financiamiento compromete los recursos del Estado de futuras legislaturas. Hay una doble moral. Para financiar el sistema científico tecnológico estamos comprometiendo a las futuras gestiones del Estado, pero no al emitir un bono a cien años alentando al capitalismo financiero. Necesitamos y vamos a hacer todos los esfuerzos para terminar 2017 con una Ley de Financiamiento del Sistema Científico Tecnológico.

– La semana pasada Lino Barañao, reunido con periodistas, dijo que apoyaba este proyecto. ¿Qué opinión tenés?

– Evidentemente no hay una decisión articulada entonces, porque el PRO votó en contra de esta propuesta (en el Senado), y el ministro está en una suerte de tensión. Si realmente considera que debemos tener una Ley de Financiamiento debería transmitirlo hacia adentro para que los legisladores lo acompañen, porque entonces sino hay una disociación que no sabemos si es discursiva, ideológica, aparente o verdadera.

Nota completa:

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/08/30/daniela-castro-terminar-2017-ley-financiamiento-ciencia/

Una vez más los diputados nacionales de la Comisión de CyT no dieron quorum

30 de agosto de 2017 – Honorable Cámara de Diputados

El martes 29/8 varios representantes de la Red Federal de Afectados-CONICET estuvimos presentes en la reunión de la Comisión de Ciencia y Técnica de la Cámara de Diputados de la Nación dado que se iban a tratar 3 Proyectos de Resolución (uno presentado por la diputada Daniela Castro; otro por la diputada Gabriela Troiano y un tercero presentado por el diputado Pablo Sebastián López) que piden información al Poder Ejecutivo acerca de las irregularidades que el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación está cometiendo desde hace meses en el proceso de reincorporación de científicos/as del CONICET Dialoga pautado en el Acta Acuerdo. Por segunda vez consecutiva la Comisión no tuvo quorum de los Diputados que la conforman para sesionar. Sólo asistieron 6 del total de 30 diputados de todos los bloques que trabajan contratados por el Estado para dicha Comisión.
Compartimos la lista de los presentes y ausentes.

Proyecto de Ley para el financiamiento de la Ciencia Argentina

23 de agosto de 2017 – Senado de la Nación
Los senadores de Cambiemos rechazaron elevar la inversión pública en Ciencia y Técnica hasta llegar al 3 por ciento en 2030. Salvo el oficialismo, todos los bloques del Senado acompañaron la propuesta impulsada por el PJ-FpV. El proyecto se aprobó por 39 votos a favor y 9 en contra. Ahora pasa a Diputados y de sancionarse la ley podría implicar un nuevo veto de Macri.
Ver notas:

Un freno al recorte en ciencia

28 de junio de 2017 – Página/12

Precisa cobertura de Página/12 sobre el dictamen positivo por parte de la Comisión de Ciencia y Técnica de la cámara de Diputados de un proyecto de ley para subir el presupuesto del sector hasta llegar al 1,5 por ciento del PBI en 2030. Investigadores/as de la Red Federal de Afectados, estuvimos presentes para exponer el estado actual del conflicto por la expulsión de casi 500 compañeros/as:

“Guido Giorgi, de la Red Federal de Afectados por el ajuste al CONICET Dialoga sostuvo que los 498 científicos que dejaron afuera del organismo ‘son un caso testigo del ajuste y desmantelamiento de la ciencia y la tecnología’, al tiempo que se quejó de ‘la falta de interlocutores del Estado’ en la comisión mixta de seguimiento para la relocalización de lo mismos.”

Proyecto en Diputados para aumentar los fondos del sistema científico
Con la participación de científicos que explicaron el impacto del ajuste en el sector, la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados aprobó un proyecto del FpV para subir el presupuesto hasta llegar al 1,5 por ciento del PBI en 2030.

Muy poquito / ya te lo dijimos hace muy poquito / vos no me creíste y le diste tu voto / y con este ajuste hace un año me broto / muy poquito / para la ciencia le dan muy poquito / es la soberanía la que se pone en juego / y si no lo vemos es que estamos ciegos.

“Despaciencia”, la versión de “Despacito” con que un grupo de mujeres de Científicos y Universitarios Autoconvocados participó de una campaña contra el ajuste del gobierno de Mauricio Macri en ciencia y tecnología, sonó en una de las salas de la Cámara de Diputados. El video que se convirtió en viral en las redes sociales hizo de intervalo entre el encuentro del que participaron más de un centenar de científicos de distintos colectivos y regiones del país, antes del debate de la comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara baja, que dio dictamen a un proyecto del diputado Eduardo “Wado” De Pedro (FpV-PJ) para incrementar progresivamente el presupuesto del sector hasta llegar al 1,5 por ciento del PBI en 2030.

En el debate se incluyeron tres proyectos de diferentes diputados del FpV: De Pedro, Luis Bardeggia y el de la presidenta de la comisión, Daniela Castro. Finalmente, se acordó respaldar la propuesta de De Pedro, cuyo dictamen de mayoría reunió 20 firmas mayoritariamente de la bancada kirchnerista con el respaldo de la socialista Gabriela Troiano y el radical Ricardo Echegaray, vicepresidente de la comisión, aportó al quórum y firmó con disidencias parciales. Luego se sumaron otros diputados díscolos de la UCR.

El dictamen propone un incremento del presupuesto nacional para el año próximo que representa un 79 por ciento más de lo que el gobierno de Cambiemos destinó en 2017 a la ciencia. Además, establece un mecanismo de reaseguro para que no haya reducción de la partida del sector en años de retracción económica del PBI. “Con esta iniciativa buscamos ponerle un límite al ajuste en ciencia del Gobierno y que los científicos vuelvan a sentir que tienen futuro. El fortalecimiento del sistema científico y tecnológico es imprescindible para generar un proceso de desarrollo económico sostenible”, sostuvo De Pedro.

El proyecto aún debe pasar por la estratégica comisión de Presupuesto, presidida por el macrista Luciano Laspina. También pasó a revisión otro proyecto de De Pedro que propone la ampliación de un 20 por ciento anual la plantilla de becarios del Conicet, en línea con el Plan Argentina Innovadora 2020, discontinuado por el macrismo.

Poco después de las cuatro de la tarde, el salón más amplio del anexo de la Cámara baja se fue poblando de científicos con carteles que mostraban su descontento. “No al desmantelamiento del Conicet”, “no al ajuste en ciencia y técnica”, “no a la reubicación forzada de científicos”, rezaban las pancartas, donde también mencionaban la “promesa de campaña incumplida” del presidente Macri de llevar el presupuesto científico al 1,5 por ciento del PBI. Otros carteles expresaban preocupación ante las versiones sobre el desmantelamiento del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

“Esta reunión ante el momento aciago que vive el colectivo científico muestra que aprendimos la lección de los 90”, abrió Dora Barrancos, la socióloga e historiadora que integra el directorio del Conicet. Con una mirada a la platea hizo la diferencia entre los veteranos y los jóvenes científicos que “estaban en pañales” en aquellos años de neoliberalismo. Guido Giorgi, de la Red Federal de Afectados por el ajuste al Conicet, sostuvo que los 498 científicos que dejaron afuera del organismo “son un caso testigo del ajuste y desmantelamiento de la ciencia y la tecnología”, al tiempo que se quejó de “la falta de interlocutores del Estado” en la comisión mixta de seguimiento para la relocalización de lo mismos.

“El ajuste golpea brutalmente a la comunidad científica, en particular en las ciencias sociales con la desarticulación de equipos y maltratos”, sumó Carolina Mera, directora del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA). “El panorama es desesperanzador”, agregó María Julia Blanco, parte de los científicos repatriados durante la última década. “Sin ciencia y tecnología no hay posibilidades de desarrollarse como país. Lo demás es artimaña y fantasía”, dijo Andrés Kreiner con 40 años en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

También se sumó al encuentro el precandidato a diputado por Unidad Porteña y ex ministro de Educación, Daniel Filmus, como parte del Grupo Ciencia y Técnica Argentina. “No es una lucha corporativa. Estamos peleando por nuestra situación como científicos. La ciencia y la tecnología sirven para el desarrollo autónomo de un país soberano que permita que esos beneficios se distribuyan democráticamente para todos”, dijo Filmus luego de felicitar a la científicas que cantaron “Despaciencia” para difundir la lucha del sector.

“La vida de los científicos se ha desorganziado. Están aquí cuando podrían estar en sus laboratorios trabajando e investigando. Lo que pretendemos es detener la destrucción que están causando estas políticas que están cortando los puentes para el futuro. La ciencia es el puente para el futuro. Y esta gente que queda afuera, que es excluida y la no continuidad de los proyectos es la destrucción de este puente”, sumó Roberto Salvarezza, que renunció a la presidencia del Conicet tras el triunfo de Macri y ahora es precandidato a diputado por Unidad Ciudadana.

Nota completa:

https://www.pagina12.com.ar/46781-un-freno-al-recorte-en-ciencia

El Presupuesto 2018 le dará prioridad a la reducción de la pobreza y la generación de empleo

3 de julio de 2017 – Télam

Télam Agencia Nacional de Noticias difundió hoy un avance del proyecto de Presupuesto 2018 que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, en el cual, según Télam, se hace referencia a que “el desarrollo de la ciencia y la tecnología es una prioridad del Gobierno.” Esperamos que Gobierno sea consecuente con este anuncio cuando el proyecto de Ley para el incremento sostenido del financiamiento de la Ciencia y La Tecnología, cuyo dictamen fue aprobado la semana pasada por la comisión de CyT de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina, sea tratado en la Comisión de Presupuesto, presidida por el diputado del bloque Cambiemos Luciano Laspina, para de ese modo empezar a revertir el impacto del brutal ajuste que viene sufriendo el sector desde hace un año y medio, y que ha generado la expulsión de casi 500 científicos/as del CONICET Dialoga.

Sostiene Télam:

El Poder Ejecutivo envió al Congreso un avance del proyecto de Presupuesto 2018. Según la Ley de Administración Financiera, el Ejecutivo debe enviar al Congreso el Presupuesto Nacional antes del 15 de septiembre de cada año, pero la Jefatura de Gabinete suele remitir en los primeros días de julio un adelanto, en el que se detallan los principales ejes que tendrá la ley de gastos y recursos del siguiente año.

El informe que lleva la firma del ministro de Finanzas, Luis Caputo, se plantean las políticas para poder alcanzar los “objetivos principales para el Ejercicio 2018”, en el que se buscará “seguir impulsando la generación de empleo y la reducción de la pobreza para así poder desarrollar el país”, sostiene el texto, y en ese sentido, adelanta que se avanzará la ampliación de la Cobertura Universal de Salud.

Según se desprende de este adelanto del Presupuesto 2018 que ingresó hoy al Congreso, uno de los pilares de la política pública de este gobierno “es la inversión en el sistema de transporte” y, tras destacar la reactivación durante 2017 de varios proyectos de infraestructura vial, estima contar, a finales de 2018, “con 326 kilómetrosm de autopistas ya finalizadas, y casi 2.000 kilómetros en ejecución”.

Por otro lado, el informe de más de 100 páginas hace referencia a que “el desarrollo de la ciencia y la tecnología es una prioridad del Gobierno” y destacó la continuidad de las políticas tendientes a “reforzar la innovación productiva y sustentable, en aras de mejorar la calidad de vida de los argentinos e incrementar la competitividad de la economía”.

Nota completa:

http://www.telam.com.ar/notas/201707/194241-presupuesto-2018-prioridades-generar-empleo-reducir-pobreza.html

 

Seguirá en estudio el proyecto del Senado para Ciencia y Tecnología

29 de junio de 2017 – Notas. Periodismo Popular

A menos de 48 horas de haber avanzado, en Diputados, tres proyectos que buscan robustecer presupuestariamente los organismos que conforman la columna vertebral del Sistema Científico Nacional (SCN), las comisiones de Hacienda y Ciencia de la Cámara de Senadores, presentaron dos iniciativas más que van en la misma dirección.

Si bien había expectativa del posible avance de las propuestas para su unificación y la elaboración de un borrador conjunto que las hiciera entrar ya mismo al recinto, eso tendrá que esperar a las próximas semanas, si se consigue reunir el consenso de los 31 legisladores que integran ambas comisiones.

Es que al Salón de las Provincias Argentinas del Congreso apenas asistieron una decena de parlamentarios que obligó a dejar reseñada la reunión plenaria como una instancia receptiva de propuestas de referentes de la comunidad científica, para elaborar aportes a la norma.

La sesión abrió con la presentación de Juan Manuel Abal Medina (PJ-FPV), presidente de la Comisión de Presupuesto, Omar Perotti, presidente de la Comisión de Ciencia y autor de una de las propuestas, y dio paso a la participación pública y la palabra de una decena de legisladores y legisladoras, entre los que se encontraba Magdalena Odarda (Coalición Cívica-ARI), firmante del otro proyecto en carpeta.

Con diferencia en porcentajes y metas estipuladas, las iniciativas de los senadores coinciden en establecer un piso de financiación entre el 0,8% y 1,5% para el sector de Ciencia y Tecnología y un incremento sostenido de las partidas que lleve los recursos del área, en 2030, al 3% del Producto Bruto Interno (PBI).

Si esas metas se cumplieran, en 15 años Argentina estaría igualando los porcentajes que Alemania y Dinamarca destinan hoy al sector de Ciencia. Valor histórico jamás alcanzado por un país de habla hispana.

Esta, de hecho, es una de las diferencias más importantes con las iniciativas dictaminadas en la Cámara Baja el 27 de junio, puesto que en esos textos se busca fijar una base de inversión en el área mucho menor, estipulando un 1% del PBI para 2025 y un 1,5% en 2030.

Otra de las diferencias tiene que ver con el fomento y la promoción de la innovación sustentable, la creación de un programa de vinculación entre organismos de ciencia y el Estado y la constitución de un ente dedicado exclusivamente a la divulgación (hoy existente en el área de Popularización del Ministerio de Ciencia, sin rango de Agencia).

Algunos legisladores, incluso, se refirieron a la posibilidad de articular las propuestas de ambas cámaras, planteando la posibilidad de retomar y robustecer, en el texto de las iniciativas del Senado, los aspectos que entorpecen el recorrido de las propuestas de la Cámara de Diputados.

Uno de ellos es, justamente, la ausencia de un apartado referente al estímulo a la inversión privada (que el bloque Cambiemos, de hecho, objetó a los textos presentados en Diputados) y que aparece destacado en el proyecto del senador Perotti, junto al desarrollo de Empresas de Base Tecnológica (EBT).

Claro que esta opción, que es un camino tomado en ocasiones como estrategia parlamentaria, ralentiza el trámite legislativo y pone en peligro su vigencia puesto que los proyectos tienen dos años de vida en el Congreso.

“Que haya dos propuestas no es bueno, me parece, más en un tema como éste, en el que se hace necesario buscar consensos. Sin embargo a veces los presidentes de comisiones pueden articular, y Omar Perotti es una persona de consenso a quien nosotros respetamos”, dijo Jaime Linares, senador por el GEN, en dialogó con Notas.

En cuanto a similitudes los proyectos de las dos cámaras coinciden en el objetivo de dar centralidad al Ministerio de Ciencia como autoridad de aplicación, que hoy es foco de especulaciones sobre una posible fusión y subsunción a la órbita de Educación.

Nota completa:

https://notasperiodismopopular.com.ar/2017/06/29/estudio-proyecto-senado-ciencia-tecnologia/

Científicos de Bariloche piden por la ley de financiamiento

27 de junio de 2017 – diario Río Negro

Este martes científicos y universitarios de todo el país pedirán en el Congreso por un sistema de financiamiento.

Los científicos y universitarios autoconvocados de Bariloche respaldan el reclamo de sus pares de todo el país para lograr una ley de financiamiento integral del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación.

Este martes referentes de distintos puntos del país acudirán a la Cámara de Diputados “ante la crítica situación que vive hoy el sistema científico-tecnológico nacional, consecuencia del ajuste presupuestario que viene sufriendo desde la asunción de la gestión del presidente Macri”.

En Bariloche la comunidad científica se manifestó en varias oportunidades para reclamar por presupuesto para las áreas, ante la reducción de fondos, y el no cese de becas.

En Diputados, los referentes de distintos puntos del país se reunirán con la Comisión de Ciencia y Tecnología donde “se debatirán una serie de proyectos vinculados al financiamiento del área” que destine un porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) y cuyo incremento sea gradual hasta el 2030.

Nota completa:

http://www.rionegro.com.ar/bariloche/cientificos-de-bariloche-piden-por-la-ley-de-financiamiento-IK3059039

Construir y destruir, un hábito argentino

28 de junio de 2017 – SOCOMPA

Ciencia y ternología en Diputados

Los movimientos pendulares entre el desarrollo y la destrucción que parecen ser una condena en la historia argentina no dejan afuera a la ciencia y la tecnología. Desde el Pulqui a la Noche de los Bastones Largos, desde el Arsat al peligro de una nueva fuga de cerebros provocada por la restauración neoliberal que ya lleva un año y medio. (fotos: Horacio Paone).

Científicos y técnicos fueron a la Cámara de Diputados de la Nación para reclamar la aprobación de una propuesta de financiamiento del sector. Era el día del debate sobre el tema en la Comisión de Ciencia y Tecnología y se presentaron tres proyectos, todos provenientes de diputados del Frente para la Victoria: Wado de Pedro, Daniela Castro (presidenta de la Comisión) y Luis Bardeggia. Finalmente acordaron respaldar la propuesta presentada por de Pedro. Se aprobó con 20 votos de los presentes, varios de ellos de la UCR-Cambiemos, quienes presentaron algunas modificaciones.

Los Científicos y Universitarios Autoconvocados llegaron precedidos por el video de un simpático grupo coral armado por el experimentado y talentoso Javier Zetner –director del coro CUMPA de la ahora intervenida Universidad de las Madres de Plaza de Mayo- e integrado por mujeres que además de su vida académica, cantan bien: Graciela Morgade (decana de Filosofía y Letras de la UBA y miembro de CyTA), Sabina Frederic (investigadora de CONICET y de la UNQ), Roxana Toriano (investigadora de IFIBIO/ CONICET UBA), Nuria Giniger (investigadora de CONICET – CEIL/UBA), Carolina Justo Von Lurzer (investigadora de CONICET- IIGG/UBA) y Gabriela Seghezzo (investigadora de CONICET – IIGG/UBA/UNDAV). Una joyita que ofrece variantes para los científicos –además de lavar platos- si el ajuste en marcha sigue adelante. Por las dudas, al comenzar cada estrofa aparece la palabra “Lino”, que obviamente se refiere a Barañao, ministro del área. El éxito está asegurado, porque la versión libre de “Despacito”, llamada “Despaciencia” se viralizó rápidamente en las redes sociales.

Pero además de hacer el video, organizaron una mesa para exponer la situación, en la que participaron entre otros, Daniel Filmus, ex ministro de Educación y tozudo como pocos en la candidatura para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; la prestigiosa investigadora Dora Barrancos, el ahora candidato y ex director del CONICET Roberto Salvarezza, el científico Alberto Kornblit; Carolina Mera, directora del instituto Gino Germani; la investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Sandra Carli, y Guido Giorgi, de la Red Federal de Afectados por el ajuste al Conicet.

Ana Franchi es una de las participantes de la convocatoria. Es investigadora del CONICET, especialista en Bio Reproducción focalizada en parto prematuro y dirige un centro de estudios en la Facultad de Medicina de la UBA. Explicó que el proyecto aprobado en comisión es aumentar año a año el presupuesto en ciencia y tecnología hasta llegar al 1,5 % del PBI alrededor del 2030. Se entiende por qué hace falta plata, pero hoy el presupuesto está en una baja difícil de medir porque el ajuste está en plena ejecución y en varios frentes. Lo notable es que el proyecto presentado por de Pedro tiene sus variantes que lo convierten en una política de Estado propia de los países más desarrollados, porque establece, entre otras cosas, que si el PBI baja, el presupuesto no cae, a pesar del enganche.

Mientras tanto, en los pasillos se charlaba –literalmente- sobre los rumores de cierre del Ministerio de Ciencia, Técnica e innovación Productiva y su conversión en una secretaría dentro de Educación o hasta en su posible fusión con Medio Ambiente, cuyo titular parece destinado a definir políticas en aquellas cosas que no conoce. También los científicos y políticos que se acercaron calculaban cuántas posibilidades de pasar tendrá el proyecto, aunque sea a los tumbos, por las dos comisiones que le faltan, sobre todo la de Presupuesto, que preside Luciano Laspina, del PRO. No seamos pesimistas, peor se estaba en la guerra, decían las abuelas.

Dos mundos

En la Argentina hubo y hay investigadores, se hace ciencia y se hace tecnología, aunque a veces los protagonistas pasen desapercibidos porque no tienen muchos seguidores en Twitter ni almuerzan con Mirtha. Tienen mejor prensa algunos mitos que nos tranquilizan la conciencia: el dulce de leche, la birome y otros inventos de miles de ingeniosos que a lo largo de la historia aportaron su capacidad para resolver pequeños problemas o generar grandes satisfacciones. El ingenio criollo tiene su propia historia, y allá por los años 20 la ciencia, la ficción y la tecnología se mezclaban como la única forma de acercarse al futuro que tenían los sectores populares, sobre todo la inmigración, excluidos de las universidades. Las radios se hacían en casa, había muchos “bricoleur”, como diría Beatriz Sarlo, y las columnas de los diarios hablaban de lo que no se hablaba en los ámbitos de la “ciencia culta”.

Pero estos avatares de la inventiva, muchas veces debidos a los inmigrantes que en distintas épocas huyeron de Europa, tienen cierta sincronía con una concepción cuya genealogía se encuentra allá por fines del siglo XIX. La llamada “generación del 80” diseñó un país con un modelo agro exportador y ahí sólo cabía un tipo de industria, un tipo de ciencia y un tipo de tecnología: las que sirvieran para hacer, transportar y exportar alimentos, fundamentalmente granos, al tiempo que se compran productos industrializados, con alto valor agregado. El intercambio desigual, dirían luego en la década del 60.

Más allá de que el dulce de leche nos encante con cucharita o en una tostada bien untada con manteca, hay otra Argentina que habitó y habita laboratorios del área de la salud, la química, la física, las ciencias sociales. No son famosos, no suelen aparecer en las tapas de los diarios, ni su trabajo se repite 30 veces en cada noticiero con zócalo y todo, pero son protagonistas silenciosos que con mucho esfuerzo hacen de la Argentina un país identificado en el mundo por grandes y pequeñas investigaciones en áreas como biotecnología y microbiología, producciones en sociología, historia, comunicación, economía, psicología y matemáticas entre otras cosas. Es el trabajo de quienes se quedaron sacrificadamente en el país y de aquellos miles que, habiendo tenido que emigrar para vivir, volvieron hace unos años merced al plan Raíces. 

En la tecnología hay nombres históricos como Pulqui, Clementina, Atucha, INVAP, ARSAT, que sucesivamente desde principios del siglo XX fueron creados, compitieron en el mundo y, así como se los hizo, siempre llegó alguien que los deshizo. A veces, gobiernos populares urgidos por la sustitución de importaciones, una prioridad para esta zona del mundo en la que todavía no sabemos si estamos en desarrollo, somos emergentes, fronterizos o chalchaleros.

Al margen de los millonarios terratenientes con las vacas en el barco, figura ya muy trillada, el país siempre tuvo a quienes soñaban con el mito de que el modelo pudo haber sido Canadá o Australia de no ser porque había quienes pensaban en comer hoy y no en esperar un par de siglos, pero hubo otros que tuvieron la capacidad de ver más allá. El Pulqui fue un avión con tecnología equivalente a los MIG rusos y los primeros serie F de los Estados Unidos todos parientes directos de los Messerschmitt alemanes. El final de la historia es que la serie MIG y la serie F fueron los desarrollos fundamentales  para el poder aéreo de la Unión Soviética (o Rusia) y los Estados Unidos. El Pulqui quedó ahí.

En un artículo publicado en 2007, Alejandro Artopoulos recuerda que el Pulqui fue un avión caza diseñado en la Argentina que se fabricó entre 1949 y 1953. Según su visión, las urgencias de industrialización del peronismo cambiaron el eje de la fabricación de aviones a la producción de autos en Córdoba. El Pulqui nunca llegó a ser una serie. Los golpistas que tomaron el poder en 1955 se ocuparían de que tampoco la industrialización siguiera adelante.

Pero en sus flujos y reflujos la Argentina siguió fabricando aviones a lo largo de la historia, produjo computadoras –desde aquella célebre Clementina-, tuvo sus premios Nobel de ciencia como Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y César Milstein y, dicho sea de paso, Saavedra Lamas y Pérez Esquivel ganaron el lauro de la paz. Deberían haber sido seis, pero en Suecia siempre ningunearon a Jorge Luis Borges. No saben lo que se pierden.

Con avances y retrocesos, el país produjo algunos aviones propios pero no tuvo un desarrollo significativo en áreas que en cambio sí aprovechó Brasil, como la de los aviones de transporte aerocomercial. De hecho, si bien era notoria la distancia entre ambos países en materia de tecnología aeronáutica, entre los vaivenes políticos y los cierres de proyectos durante las oleadas conservadoras y neoliberales el resultado es que hoy la Argentina le compra o alquila aviones a Brasil. Una gestión durante el último gobierno permitió la cooperación de ambos países en algunos proyectos, pero es Brasil quien manda. Otro tanto ocurrió con la energía atómica. La Argentina fue pionera en la región y tiene el material humano más importante de América latina, pero hoy a duras penas trata de reconstruirse. O trataba.

Podrían contarse muchas historias similares, como la incipiente industria de la computación de los años 60, con Manuel Sadosky a la cabeza en Ciencias Exactas de la UBA y una camada de ingenieros de la UTN, que luego sería desarticulada por la dictadura de Juan Carlos Onganía. En rigor, fueron los técnicos y científicos quienes tuvieron que huir del país apaleados, marginados o perseguidos tras “La Noche de los Bastones Largos”.

Las largas noches –ya que estamos con lugares comunes- se fueron alternando con propuestas serias de reconstrucción de la Ciencia y la Tecnología argentinas. Como en el mito de Sísifo, durante el último Gobierno popular otra vez hubo que comenzar a empujarlas hacia arriba. Desde el impulso al proyecto del INVAP, que mostró cómo el país podía competir en el mundo y con ventaja para exportar centrales nucleares, hasta la serie ARSAT cuyo desarrollo puso al país entre los ocho del mundo que podían diseñar, fabricar y poner en órbita satélites de comunicaciones, aún sin contar todavía con bases propias adecuadas. No es cualquier cosa, porque se trata de vender servicios no sólo a los países de América latina sino a parte de los Estados Unidos. Son, o hubieran sido, ingresos genuinos provenientes de la exportación de alta tecnología producida en casa.

También en materia de software y servicios pequeñas y medianas empresas argentinas con una larga y silenciosa historia crecieron en exportación. Además de generar ingresos de divisas para el país, todavía son un referente en muchos lugares del mundo. Faltaron desde el Gobierno anterior, tal vez, una mayor conciencia y políticas más activas, aunque la Ley del Software fue un avance importante. Como en otros sectores, el segmento Pyme aquí fue acosado, muchas veces vaciado de técnicos por parte de las grandes empresas extranjeras. También la ensañanza media, de donde se captan alumnos avanzados que no llegan a terminar, para acceder a un trabajo. Una interna que las compañías pequeñas cuentan en voz baja, porque temen represalias. El Estado no hizo mucho para defenderlos, aunque hubo proyectos en el Ministerio de Educación para promover en las escuelas secundarias el estudio de carreras de computación. Algo quedó claro como contraste entre dos etapas: la vida de un país en materia de tecnología no pasa por Despegar.com ni por Mercadolibre, lindas empresas de servicios con escaso poder para generar ingresos.

No hablaremos demasiado de la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva para no ser acusados de sacrílegos kirchneristas, pero no caben dudas de que por el valor simbólico y la producción de proyectos a mediano y largo plazo que generó, además de su sinergia con otras instancias como el mismísmo CONICET y entidades del exterior, fue un hito también en el área. Contó con financiamiento, que fue mucho, aunque siempre sea poco.

Después llegó el cambio. Queda medio feo decir “el gobierno neoliberal”, pero la realidad indica que a partir de fines de 2015, es decir con las nuevas autoridades nacionales, comenzó un proceso de desarticulación de la Ciencia y la Tecnología en el país. Cientos, miles de despidos en los principales centros de desarrollo y en los proyectos industriales, vaciamiento de la política atómica, apertura a la competencia de empresas extranjeras –de los otros siete países- a modo de presión para justificar la desfinanciación de los ARSAT y el ajuste en el CONICET como la reducción presupuestaria drástica contra las universidades públicas que, dicho sea de paso, son casi las únicas que investigan en ciencia y tecnología dentro del amplio espectro de la enseñanza superior.

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